1¡Amigos Peludos y con Plumas del Nilo!
En el Antiguo Egipto, los animales no eran solo animales; ¡eran miembros muy queridos de la familia! Mientras que la mayoría de las familias tenían perros amigables para cazar o gatos para mantener a los ratones alejados de su grano, algunos hogares estaban mucho más concurridos. Muchos egipcios también tenían monos, halcones de colores e incluso ibis como compañeros. Para demostrar cuánto les importaban, los dueños de mascotas a menudo vestían a sus animales con caros collares de cuero decorados con cuentas, joyas y cascabeles. No era raro ver a un mono jugando debajo de una mesa de cena o a un perro sentado fielmente a los pies de su dueño durante un gran banquete.
2El Poder de la Diosa Gata
Los gatos eran las mascotas más famosas de todas debido a la diosa Bastet. Ella era la protectora del hogar y a menudo se la representaba con cabeza de gato. Como eran vistos como regalos de los dioses, hacerle daño a un gato era un asunto muy serio, ¡incluso era ilegal! Los egipcios creían que tener un gato en casa traía buena suerte y ahuyentaba a los malos espíritus. Los gatos eran tan respetados que si un gato familiar fallecía, los dueños a menudo se afeitaban las cejas como señal de luto para mostrarle a la comunidad cuánto extrañaban a su amigo.
3Mascotas Exóticas y Vida Eterna
Si eras un Faraón rico o un noble, ¡tu "mascota" podría ser un poco más peligrosa! Algunas familias adineradas tenían babuinos, hipopótamos o incluso leones en sus jardines para presumir de su poder y estatus. Estos animales exóticos eran mucho más difíciles de cuidar que un cachorro, ¡pero eran tratados como de la realeza! Sin importar el tamaño del animal, muchos egipcios querían que su amistad durara para siempre. A menudo momificaban a sus amigos animales con el mismo cuidado que a los humanos. Esto se hacía para que las mascotas pudieran viajar al más allá, asegurando que los dueños tendrían a sus queridos compañeros a su lado por toda la eternidad.