1El Poder del Sol y las Sombras
Mucho antes de las pantallas digitales, los humanos miraban al cielo para organizar su día. Los antiguos egipcios eran maestros en la medición del tiempo solar, construyendo enormes pilares de piedra llamados obeliscos que funcionaban como gigantescas manecillas de reloj. A medida que el sol se movía por el cielo, estos obeliscos proyectaban largas sombras en el suelo. Al marcar puntos específicos donde caían las sombras, la gente podía dividir el día en partes. ¡Incluso crearon relojes de sol portátiles, que eran esencialmente los primeros relojes de bolsillo, permitiendo a los viajeros seguir el tiempo mientras brillara el sol!
2Midiendo el Tiempo con Gotas y Velas
Pero, ¿qué pasaba cuando el sol se ocultaba o las nubes cubrían el cielo? Los inventores antiguos tuvieron que ser creativos para medir el tiempo en la oscuridad. Los griegos y los egipcios usaban "clepsidras", o relojes de agua. Estas eran vasijas especiales con agujeros diminutos que permitían que el agua goteara a un ritmo muy constante y controlado. Al mirar las marcas dentro de la vasija, podías ver cuánta agua quedaba y saber cuántas horas habían pasado. En otras partes del mundo, la gente usaba "relojes de vela". Eran velas marcadas con líneas numeradas; a medida que la cera se derretía hasta llegar a un nuevo número, indicaba que había transcurrido una cierta cantidad de tiempo.
3Los Cronometradores Secretos de la Naturaleza
Nuestros ancestros también dependían del mundo que los rodeaba para mantenerse organizados. Muchas comunidades observaban las estrellas para seguir el paso de las estaciones y el transcurso de la noche. Los agricultores a menudo usaban los "relojes biológicos" de los animales para saber cuándo empezar su trabajo. Por ejemplo, el canto de un gallo al amanecer o pájaros específicos cantando al salir el sol actuaban como un despertador natural. Desde relojes de arena llenos de exactamente 60 minutos de arena hasta la observación de las fases cambiantes de la luna, la gente antigua demostró que no se necesita una batería ni un enchufe para ser un maestro del tiempo.