1La Autopista de Transporte Ajetreada del Cuerpo
Imagina que tu cuerpo tiene una red de carreteras masiva que nunca duerme. ¡Este es tu sistema circulatorio! Tu corazón actúa como un motor potente, bombeando alrededor de 7,500 litros de sangre cada día a través de un laberinto de vasos. Si pudieras alinear todos esos vasos en una línea recta, ¡se extenderían más de 96,000 kilómetros! ¡Eso es lo suficientemente largo para rodear la Tierra más de dos veces! Esta autopista líquida no es solo agua; es una mezcla especial llamada plasma que transporta a tu "equipo diminuto" de células exactamente a donde necesitan ir.
2Conoce a los Increíbles Trabajadores de la Sangre
Tu sangre está llena de millones de trabajadores microscópicos, cada uno con un trabajo específico. Los glóbulos rojos son los conductores de reparto; usan una proteína especial llamada hemoglobina para atrapar el oxígeno de tus pulmones y entregarlo a tus dedos de los pies, cerebro y todos los lugares intermedios. Luego están los glóbulos blancos, que son como la fuerza policial personal de tu cuerpo. Patrullan tus venas buscando gérmenes de "chicos malos" como virus y bacterias. Finalmente, están las plaquetas. Cuando te haces un raspón, estos pequeños héroes corren a la escena y se pegan como cinta adhesiva para formar una costra, ¡deteniendo la fuga para que puedas sanar!
3Mantente Fuerte y Saludable
Para que tu cuerpo se mantenga fuerte, estos equipos deben trabajar en perfecta armonía. Aunque los glóbulos rojos son los más numerosos —recuerda, ¡veinte cabrían en el ancho de un pelo!—, los glóbulos blancos son mucho más grandes e incluso pueden cambiar de forma para devorar a los invasores. La mayoría de estas células son en realidad "fabricadas" dentro de tus huesos, en un material esponjoso llamado médula ósea. Tu cuerpo está constantemente creando nuevas células, produciendo millones de nuevos miembros del equipo cada segundo para reemplazar a los viejos y mantener tu autopista interior funcionando sin problemas.