1Pequeños Portales Llamados Espiráculos
Los insectos no tienen nariz ni boca para respirar como los humanos. En su lugar, tienen asombrosas aberturas diminutas llamadas espiráculos a lo largo de los lados de su tórax y abdomen. ¡La mayoría de los insectos tienen hasta 10 pares de estos agujeritos! Piénsalos como ventanitas que se mantienen abiertas para dejar entrar oxígeno fresco y dejar salir el dióxido de carbono. Gracias a que tienen estos portales esparcidos por sus cuerpos, no necesitan dar grandes bocanadas de aire por la cara mientras están ocupados comiendo o volando por el jardín.
2Un Sistema de Tuberías Privado para el Aire
Una vez que el aire entra por un espiráculo, no va a los pulmones. En cambio, viaja a través de una compleja red de tubos ramificados llamada tráqueas. Estos tubos actúan como un sistema de entrega de alta velocidad, dividiéndose en 'traqueolas' aún más pequeñas que llegan a cada célula del cuerpo del insecto. Esto es muy diferente a los humanos, donde el oxígeno debe viajar a través de los pulmones y entrar a la sangre para moverse. En el mundo de los bichos, el oxígeno va directo a los músculos y órganos a través de este ingenioso sistema de tuberías internas, haciéndolos increíblemente eficientes para su tamaño.
3¡Sin Pulmones, No Hay Problema!
¿Sabías que debido a que los insectos respiran de esta manera, su sangre suele ser transparente o amarillenta en lugar de roja? ¡Esto es porque no necesitan hemoglobina para transportar oxígeno! Sin embargo, este sistema de tubos de aire es una de las principales razones por las que los insectos se mantienen pequeños. Si un bicho creciera del tamaño de un coche, ¡el aire no podría viajar lo suficientemente rápido a través de los tubos diminutos para mantenerlo vivo! Esta forma única de respirar es un diseño perfecto para la vida como un pequeño y enérgico explorador del sotobosque.