1La Magia del Cable en Movimiento
A diferencia de un coche o un autobús, un teleférico no lleva un motor pesado dentro. En cambio, la energía proviene de un motor enorme situado en una estación fija en tierra. Este motor hace girar una polea gigante que tira de un bucle continuo de cable de acero trenzado. Estos cables son increíblemente gruesos—a menudo de hasta 50 milímetros de diámetro—y están hechos de cientos de alambres de acero individuales retorcidos juntos para obtener la máxima resistencia. Como las cabinas son ligeras, ¡pueden deslizarse sin esfuerzo sobre valles y acantilados escarpados donde un tren o coche normal simplemente se quedaría atascado!
2Sujetándose para el Viaje
¿Alguna vez te has preguntado cómo se mantiene la cabina unida a la cuerda en movimiento? Cada teleférico tiene una 'pinza' o 'agarre' de alta tecnología en la parte superior. En muchos sistemas modernos, estas son pinzas 'desacoplables'. Esto significa que cuando una cabina entra en una estación, ¡la pinza en realidad se abre y suelta el cable de rápido movimiento para que la cabina pueda reducir la velocidad para que los pasajeros suban de forma segura! Cuando la cabina sale de la estación, la pinza vuelve a cerrarse sobre el cable con suficiente fuerza para soportar el peso de ¡un elefante entero! Este mecanismo permite que el cable siga moviéndose a una velocidad constante de unos 24 a 32 kilómetros por hora mientras las cabinas entran y salen.
3Seguridad en los Cielos
Los ingenieros se toman la seguridad muy en serio al construir estas vías aéreas. Los sistemas de teleférico están repletos de sensores que monitorean el clima y la maquinaria cada segundo. Hay medidores de viento llamados anemómetros en las torres de soporte; si el viento se vuelve demasiado fuerte, el sistema se ralentiza automáticamente. También hay 'interruptores de límite' que comprueban que el cable esté perfectamente asentado en sus vías. Con motores diésel de respaldo y sistemas de frenado secundarios listos para entrar en acción, los teleféricos son en realidad una de las formas más seguras y ecológicas de viajar a través de algunos de los terrenos más difíciles del mundo.