1Los Días del Martillo y el Cincel
La comida enlatada fue una idea brillante cuando Peter Durand la patentó en 1810, ¡pero había un problema gigante: no inventó una forma de abrirlas! Durante casi 50 años, acceder a tu almuerzo era un verdadero entrenamiento. Como las primeras latas estaban hechas de hierro grueso y forradas con estaño, eran increíblemente pesadas. Los soldados y exploradores tenían que usar bayonetas, rocas pesadas o incluso un martillo y un cincel para abrirse paso hasta su comida. ¡Hoy parece tonto, pero en ese entonces, una lata de sopa estaba hecha tan resistente como una caja fuerte!
2Las Primeras Herramientas Ingeniosas
A medida que pasaban los años, los fabricantes aprendieron a hacer que el metal de las latas fuera mucho más delgado y ligero. Este cambio finalmente permitió a los inventores crear herramientas especiales para el trabajo. En 1855, Ezra Warner patentó el primer abrelatas, que parecía una garra grande y afilada. Tenías que clavarle la punta en la parte superior de la lata y serrar alrededor del borde. Aunque era más fácil que usar un martillo, seguía siendo un poco sucio y peligroso. No fue hasta 1870 que William Lyman tuvo la idea de una rueda giratoria que cortaba la tapa, muy parecida a los abridores que usamos en nuestras cocinas hoy en día.
3Una Invención para una Invención
¿Por qué tardó 45 años en inventarse el abrelatas? ¡Es un gran ejemplo de cómo evoluciona la tecnología! Los inventores no se enfocaron en una herramienta pequeña hasta que las latas se volvieron lo suficientemente baratas y comunes para que las familias normales las usaran. A medida que crecía la demanda de alimentos enlatados, también crecía la necesidad de una forma segura y fácil de abrirlos. Hoy en día, tenemos abridores eléctricos que hacen todo el trabajo con un motor, ¡e incluso muchas latas tienen 'anillas para tirar' para que no necesites ninguna herramienta! ¡Esto demuestra que a veces, una gran invención necesita una segunda invención 'ayudante' para ser verdaderamente perfecta!