1Trabajo de Detective con Huesos de Dino
¡Imagina ser un "doctor de dinosaurios" que solo puede mirar esqueletos! Los paleopatólogos son científicos especiales que estudian enfermedades antiguas examinando huesos fosilizados. Al igual que a ti te harían una radiografía por un brazo roto, estos científicos utilizan escáneres de alta tecnología para mirar dentro de fósiles de millones de años. ¡Han descubierto que hasta los dinosaurios más grandes, como el Diplodocus de cuello largo, sufrieron infecciones respiratorias! Estas infecciones se habrían sentido muy parecidas a un resfriado o gripe modernos, haciendo que los dinosaurios toseran o se sintieran muy cansados mientras vagaban por los bosques prehistóricos.
2Problemas Prehistóricos Comunes
La vida en la Era Mesozoica fue dura, y los dinosaurios enfrentaron muchos de los mismos desafíos de salud que tenemos los humanos hoy en día. Los científicos han encontrado evidencia de gota y artritis en las articulaciones de los dinosaurios más viejos, lo que significa que muchos caminaban con una ligera cojera o tenían dolor de rodillas a medida que envejecían. Uno de los descubrimientos más famosos involucra a un Tyrannosaurus Rex llamado Sue, cuyo hueso de la mandíbula muestra signos de una infección parasitaria. Este parásito probablemente provino de comer presas infectadas e hinchó la garganta del T-Rex, dificultando mucho tragar un gran aperitivo prehistórico. ¡Los científicos creen que esta infección específica es muy similar a una que se encuentra en las aves modernas como los halcones y las palomas!
3La Supervivencia de los Más Fuertes
Aunque no había hospitales hace 66 millones de años, los dinosaurios eran increíblemente resistentes. Cuando un dinosaurio se rompía una pierna o una costilla, su cuerpo comenzaba inmediatamente a construir hueso nuevo para cerrar la brecha, formando un área gruesa y nudosa llamada "callo". ¡Muchos fósiles muestran fracturas masivas que sanaron por completo, demostrando que estos animales vivieron muchos años después de un accidente aterrador! ¡Algunos esqueletos incluso muestran signos de haber sobrevivido a una mordedura directa de otro depredador! Estos fósiles increíbles demuestran que los dinosaurios no eran solo monstruos gigantes; eran animales vivos y que respiraban que podían sanar, crecer y superar algunos machucones muy desagradables.