1La Fábrica Subterránea de Joyas
¿Alguna vez te has preguntado cómo nuestro planeta crea hermosas y brillantes gemas? La Tierra es como un laboratorio natural gigante que utiliza una receta muy especial para 'hornear' joyas en lo profundo del subsuelo. En lugar de un horno, usa calor increíble y el peso de la corteza, conocido como presión. Cuando los minerales son apretados y calentados justo como se debe, lentamente crecen hasta convertirse en los impresionantes cristales que llamamos gemas. ¡Desde el brillo transparente de un diamante hasta el rojo profundo de un rubí, estos tesoros son algunas de las cosas más asombrosas que se encuentran en la naturaleza!
2Diamantes: El Apretón de Mil Millones de Años
Los diamantes son quizás los más famosos de todos los tesoros de la Tierra, ¡pero no son fáciles de hacer! Se forman a unos 150 kilómetros (93 millas) debajo de nuestros pies, ¡donde la temperatura supera los 1.000 grados Celsius! A esa profundidad, los simples átomos de carbono son empujados tan juntos que se traban en una estructura súper fuerte. Este proceso no sucede de la noche a la mañana; pueden pasar entre mil millones y tres mil millones de años para que un diamante se forme por completo. ¡Eso significa que muchos de los diamantes en las joyas de hoy son casi tan antiguos como la Tierra misma!
3Por Qué las Gemas Tienen Colores de Arcoíris
Las piedras preciosas vienen en todos los colores del arcoíris debido a los "ingredientes secretos" atrapados en su interior. Mientras que un diamante está hecho de carbono puro, otras gemas como los rubíes y las esmeraldas obtienen sus tonos vibrantes de pequeñas cantidades de metales. Por ejemplo, un rubí es en realidad un mineral llamado corindón, pero cuando un poquito del metal cromo queda atrapado dentro mientras crece, el cristal se vuelve de un rojo brillante. Las esmeraldas obtienen su famoso brillo verde gracias al cromo o al vanadio. Estos tesoros coloridos permanecen escondidos en la oscuridad hasta que las erupciones volcánicas o el movimiento de las placas terrestres los acercan lo suficiente a la superficie para que podamos encontrarlos.