1La Ciencia de la Luz Fría
¡Imagina sostener una luz que nunca se calienta! La mayoría de las fuentes de luz que usamos, como el sol o una bombilla antigua, crean luz al calentarse mucho, mucho. Sin embargo, una barra luminosa es diferente. Utiliza un proceso científico especial llamado quimioluminiscencia. Esta palabra elegante simplemente significa luz creada por una reacción química en lugar de calor. Como se mantiene fría al tacto, los científicos a menudo la llaman 'luz fría'. Esto hace que las barras luminosas sean increíblemente seguras para jugar y muy útiles para los buzos bajo el océano o los exploradores en cuevas oscuras donde una chispa podría ser peligrosa.
2¿Qué Hay Dentro de una Barra Luminosa?
Si miras de cerca una barra luminosa antes de activarla, ¡quizás veas un pequeño tubo flotando dentro del plástico! ¡Ese es en realidad un diminuto y frágil vial de vidrio! Para hacer que la barra brille, tienes que doblar el plástico hasta que ese tubo de vidrio se rompa. Dentro del vial hay un químico llamado peróxido de hidrógeno, y fuera del vial hay un líquido llamado oxalato de fenilo mezclado con un tinte fluorescente de color. Cuando el vidrio se rompe, estos dos líquidos se mezclan por primera vez. Esto provoca una pequeña fiesta química donde las moléculas liberan energía, ¡que el tinte convierte en los colores brillantes como verde neón, azul intenso o rosa fuerte que vemos en la oscuridad!
3Un Invento Útil Para Todos
Las barras luminosas no se inventaron solo para fiestas de cumpleaños; en realidad, se desarrollaron para el ejército y los trabajadores de emergencias en las décadas de 1960 y 1970. Como no necesitan baterías ni electricidad, son la herramienta perfecta para emergencias. Si se va la luz durante una tormenta, una barra luminosa puede proporcionar luz hasta por 12 horas sin necesidad de un solo cable. Incluso funcionan bajo el agua y en entornos de alta presión. Hoy en día, las usamos para todo, desde marcar senderos en el bosque hasta ayudar a que los niños disfrazados sean visibles en la noche de Halloween, ¡demostrando que la química es una de las herramientas más útiles del mundo!