1El Pegamento Invisible del Universo
Imagina que todo en el mundo —desde tus ladrillos LEGO favoritos hasta el aire que respiras— está unido por pequeñas bandas elásticas invisibles. ¡En el mundo de la ciencia, estas "bandas elásticas" se llaman en realidad enlaces químicos! Son las uniones que mantienen unidos a los átomos y las moléculas. La energía química es el poder especial almacenado dentro de estos enlaces. Es una forma de energía potencial, lo que significa que es energía esperando a suceder. Ya sea un trozo de brócoli crujiente o un tanque de gasolina, esa energía permanece oculta hasta que ocurre una reacción química para romper esos enlaces y liberar el poder interior.
2Baterías Solares de la Naturaleza y Ciencia de Cohetes
La naturaleza es la maestra de la energía por excelencia. A través de un proceso llamado fotosíntesis, las plantas actúan como paneles solares biológicos. Capturan la luz solar que viaja desde 150 millones de kilómetros de distancia y la usan para juntar átomos y formar moléculas de azúcar. Cuando comes una fruta, ¡literalmente estás comiendo poder solar almacenado! Este mismo tipo de energía química es lo que permite que gigantescos cohetes abandonen la Tierra. El combustible de cohete está repleto de enlaces de alta energía que, al encenderse, se rompen tan violentamente que crean suficiente empuje para levantar un transbordador espacial de 1.8 millones de kilogramos hacia las estrellas. ¡Se necesita una enorme cantidad de poder de combustible oculto para vencer a la gravedad y llegar al espacio exterior!
3Tu Cuerpo: La Increíble Fábrica de Energía
Tu cuerpo es más sofisticado que el coche de carreras más rápido. Cada vez que das un mordisco a un sándwich, tu sistema digestivo comienza a "desbloquear" la energía química del interior. Y no es solo para correr o saltar. Tu cuerpo usa este combustible para mantener tu corazón latiendo unas 100,000 veces cada día y para ayudar a tu cerebro a enviar señales eléctricas ultrarrápidas para que puedas pensar y aprender. Curiosamente, ¡un solo gramo de grasa contiene más del doble de energía química que un gramo de azúcar! Incluso mientras estás profundamente dormido, tu fábrica química interna está trabajando arduamente usando este combustible almacenado para mantenerte creciendo, respirando y soñando.