1Maestros del Aire
Los colibríes son algunas de las criaturas más fascinantes del reino animal porque poseen un tipo de vuelo que ninguna otra ave puede igualar. Mientras que la mayoría de las aves se limitan a moverse hacia adelante o a planear, los colibríes son como pequeños helicópteros emplumados. Se encuentran principalmente en América del Norte y del Sur y son tan ligeros que ¡algunas especies pesan menos que una moneda pequeña! Este tamaño reducido les permite ser increíblemente ágiles, yendo de una flor a otra con una velocidad que los hace parecer un borrón de color hermoso y brillante.
2El Poder del Ocho
El secreto de su movimiento desafiante a la gravedad está en sus hombros. La mayoría de las aves tienen alas que solo se mueven hacia arriba y hacia abajo, pero el colibrí tiene una articulación única de bola y cavidad en el hombro que permite que el ala rote 180 grados. Mientras vuelan, sus alas trazan un patrón de ocho (o infinito) en el aire. Este movimiento es especial porque genera sustentación tanto en los golpes hacia adelante como hacia atrás. Como están constantemente empujando contra el aire, pueden permanecer perfectamente quietos en un lugar para sorber néctar o incluso volar hacia atrás para salir de una flor una vez que terminan.
3Alimentando un Motor Diminuto
Volar como un acróbata requiere una cantidad de energía increíble. Para alimentar esas alas, que pueden batir hasta 200 veces por segundo durante una inmersión rápida, ¡el corazón de un colibrí debe trabajar horas extra, alcanzando 1,200 latidos por minuto! Para mantener este motor en marcha, tienen que comer constantemente, visitando entre 1,000 y 2,000 flores cada día para beber néctar azucarado. Cuando se pone el sol, entran en un estado de sueño profundo llamado torpor, donde reducen su metabolismo drásticamente para ahorrar energía para el ajetreado horario de vuelo del día siguiente.