1Sobrevivir en el Mundo Congelado
Hace decenas de miles de años, la Tierra era un lugar muy diferente. Enormes láminas de hielo llamadas glaciares cubrían gran parte de la tierra, ¡y el aire era helado! Para sobrevivir a esta "Edad de Hielo", criaturas como el mamut lanudo desarrollaron abrigos increíblemente gruesos. Estos gigantes tenían una capa exterior de pelo áspero y una capa interior fina de lana para atrapar el calor. ¡Debajo de su piel había una capa de grasa de hasta 10 centímetros (4 pulgadas) de grosor! Esto los mantenía abrigados mientras deambulaban por la tundra nevada buscando hierba y arbustos para comer.
2Los Mejores Jugadores de Equipo
¡Imagina intentar cazar una criatura del tamaño de un elefante moderno solo con herramientas hechas a mano! Los primeros humanos eran inteligentes y se dieron cuenta de que no podían hacerlo solos. Trabajaban en grupos para rastrear las manadas y planear trampas ingeniosas. Usando piedras afiladas como el pedernal, fabricaban puntas de lanza y raspadores. Al comunicarse y moverse juntos, podían dirigir a un mamut hacia un pantano lodoso o un acantilado empinado, lo que facilitaba su captura. Este fue uno de los primeros ejemplos de cómo los humanos usaron el trabajo en equipo para resolver grandes problemas y mantenerse a salvo.
3Un Recurso Gigante para Todos
Cuando un grupo de cazadores tenía éxito, era una celebración para toda la comunidad. Un solo mamut proporcionaba una montaña de recursos que ayudaban a todos a seguir vivos. La carne era suficiente para alimentar a docenas de personas durante mucho tiempo. Usaban las pieles gruesas para hacer mantas cálidas y tiendas impermeables. Ni siquiera los colmillos de marfil y los huesos pesados se tiraban; se usaban como soportes robustos para las cabañas o se tallaban en agujas y anzuelos. Cada parte del mamut ayudaba a los primeros humanos a prosperar en un mundo de hielo.