1La Gran Autopista Submarina
Imagina una cinta transportadora masiva que nunca deja de moverse, extendiéndose por miles de kilómetros a través de todos los océanos de la Tierra. Esto se conoce como la Cinta Transportadora Oceánica Global, un sistema de corrientes de aguas profundas y superficiales impulsado por la temperatura y la salinidad. En el gélido Atlántico Norte, el agua se vuelve muy fría y salada, haciéndola lo suficientemente pesada como para hundirse hasta el fondo. ¡Esta agua que se hunde inicia un viaje a cámara lenta que puede tardar más de 1,000 años en completar un solo circuito alrededor del planeta! Debido a que estas corrientes son tan profundas y poderosas, los científicos a menudo las llaman el 'latido' de los océanos del mundo.
2Viajando a la Deriva con la Corriente
Estas vastas aguas en movimiento no son solo líquido; son el sistema de transporte más grande del mundo para la vida marina. Organismos diminutos llamados plancton flotan con el flujo, ofreciendo un banquete viajero para animales más grandes como ballenas y peces. Las tortugas marinas son famosas por usar estas corrientes para navegar a través de océanos enteros, montando el agua cálida como si fuera una autopista de alta velocidad para ahorrar energía. Incluso la historia humana fue moldeada por las corrientes; los primeros exploradores utilizaron la poderosa Corriente del Golfo, que mueve casi 100 veces más agua que todos los ríos del mundo juntos, para navegar sus barcos desde América de vuelta a Europa.
3El Aire Acondicionado Natural de la Tierra
Las corrientes oceánicas desempeñan un papel vital para mantener nuestro planeta cómodo para la vida. El océano absorbe una enorme cantidad de calor del sol, especialmente cerca del ecuador. Sin las corrientes, los trópicos se volverían abrasadores mientras que los polos quedarían completamente congelados. Las corrientes actúan como un sistema de plomería gigante, moviendo agua caliente hacia los polos fríos y trayendo agua fría refrescante de vuelta hacia el ecuador. Este movimiento regula la temperatura del aire sobre el mar, que finalmente sopla sobre la tierra, determinando si una ciudad tendrá una temporada de lluvias, un invierno nevado o un verano soleado.