1El Motor Interno de tu Cuerpo
Piénsalo: tu cuerpo es como un coche de carreras de alto rendimiento. Cuando estás corriendo en la cancha de fútbol o bailando en tu cuarto, tus músculos funcionan como un motor potente. ¡Así como el motor de un coche se calienta cuando va rápido, tus músculos generan muchísimo calor cuando trabajan duro! De hecho, cerca del 75% de la energía que usan tus músculos se convierte en calor. Para evitar que te sobrecalientes, tu cerebro envía una señal a tu termostato interno, conocido como el hipotálamo, que actúa como el "jefe de enfriamiento" para iniciar el proceso de bajar la temperatura.
2La Magia de la Evaporación
Para enfriarnos, el cuerpo usa un truco genial llamado evaporación. Tienes entre dos y cuatro millones de glándulas sudoríparas escondidas en tu piel. Cuando te calientas demasiado, estas glándulas expulsan sudor, que es principalmente agua con un poquito de sal. A medida que el aire pasa sobre tu piel mojada, el sudor se convierte de líquido a gas, llamado vapor de agua. ¡Este proceso necesita energía, por lo que el sudor arrastra el calor de tu piel mientras desaparece en el aire! Esto puede bajar la temperatura de tu piel ¡varios grados en solo unos minutos!
3Mantente Hidratado para Mantenerte Fresco
Como el sudor está hecho casi totalmente de agua, tu cuerpo necesita un suministro constante de líquidos para que el sistema de enfriamiento siga funcionando. Cuando bebes agua, esta viaja a través de tu sistema digestivo hasta tu torrente sanguíneo, proporcionando el "combustible" que necesitan tus glándulas sudoríparas. Si te quedas sin agua, tu cuerpo no puede producir suficiente sudor, ¡y tu "motor" podría empezar a sobrecalentarse! Por eso los atletas toman descansos para beber agua incluso antes de sentir sed: ¡mantienen su aire acondicionado interno funcionando perfectamente para que puedan seguir jugando al máximo!