1El Maestro Escultor en Acción
¿Alguna vez te has preguntado cómo los desiertos consiguen sus hermosas formas onduladas? No se hace con herramientas ni máquinas; ¡lo hacen las manos invisibles del viento! Este proceso es un tipo de geología llamado erosión eólica. Cuando el viento sopla sobre el suelo llano del desierto, levanta millones de diminutos granos de arena. Estos granos actúan como un papel de lija gigante, frotándose contra las rocas y el suelo para tallar formas increíbles. A lo largo de miles de años, el viento puede convertir una montaña sólida en una serie de delicados arcos o valles suaves y ondulados. Es el estudio de arte de la propia naturaleza donde el viento nunca deja de trabajar.
2Olas Gigantes de Arena
Una de las cosas más asombrosas del desierto es que el paisaje está en constante movimiento. Las dunas de arena son como olas gigantes en cámara lenta. A medida que el viento sopla contra un lado de una duna, empuja la arena hasta la cima. Cuando la arena llega al pico, se desliza por el otro lado. ¡Este ciclo constante significa que una duna puede viajar por el desierto, moviéndose a veces hasta 30 metros en un solo año! Algunas de estas dunas son verdaderamente masivas, alcanzando alturas de más de 400 metros. Para ponerlo en perspectiva, ¡eso es más alto que el Empire State Building en la ciudad de Nueva York! Estas montañas de arena cambiantes crean un "país de las maravillas" que se ve diferente cada día.
3Un Viaje Global de Polvo
Los desiertos pueden parecer solitarios, pero en realidad están conectados con todo el mundo. ¡El desierto del Sahara en África es tan grande que podría albergar a todo Estados Unidos dentro! Debido a que el Sahara es tan vasto, el viento puede levantar enormes nubes de polvo y transportarlas miles de kilómetros a través del Océano Atlántico. Esto podría sonar como un viaje desordenado, pero en realidad es muy útil. Este polvo del desierto está lleno de minerales especiales como el fósforo, que actúa como una vitamina para las plantas. Cuando el polvo finalmente se asienta en la selva amazónica en Sudamérica, ayuda a que los árboles gigantes crezcan altos y sanos. ¡Es asombroso pensar que una ráfaga de viento en un desierto seco ayuda a que una exuberante selva verde prospere en el otro lado del planeta!