1El Frío Viaje por Nueva York
Imagina estar en un tranvía durante un día helado y nevado en 1903. ¡En ese entonces, los conductores no podían simplemente pulsar un botón para ver la carretera! Una mujer llamada Mary Anderson estaba visitando la ciudad de Nueva York cuando notó que el conductor tenía que mantener su ventana abierta, dejando entrar el viento helado solo para poder asomarse y limpiar la nieve del cristal a mano. Mary se dio cuenta de que debía haber una manera mejor de mantenerse abrigado y seguro. Regresó a Alabama y dibujó el diseño de un brazo oscilante con una escobilla de goma que podía moverse con una palanca dentro del auto. Aunque algunas personas pensaron que su idea distraería a los conductores, ¡se convirtió en una de las características de seguridad más importantes de la historia!
2De Palancas a Electricidad
Durante muchos años, los limpiaparabrisas se operaban a mano. ¡Esto significaba que el conductor tenía que conducir con una mano y bombear una manivela con la otra para limpiar la lluvia! En 1917, otra inventora ingeniosa llamada Charlotte Bridgwood fue un paso más allá al crear los primeros limpiaparabrisas eléctricos automáticos. Estos usaban un pequeño motor para mover las escobillas hacia adelante y hacia atrás. Los limpiaparabrisas modernos son aún más listos; usan sensores para detectar cuánta lluvia está cayendo y pueden cambiar su velocidad automáticamente. Hoy en día, casi todos los vehículos en la carretera, desde autos pequeños hasta aviones gigantes, utilizan una versión del diseño de Mary Anderson de 1903 para mantener el cristal ¡completamente transparente!
3La Ciencia del Escurridor
¿Alguna vez te has preguntado por qué el caucho no solo emborrona el agua? Los limpiaparabrisas funcionan como un escurridor (o 'squeegee'). La escobilla de goma es delgada y flexible, lo que le permite mantenerse bien pegada al cristal curvo. A medida que el brazo se desliza, crea un sello de alta presión que atrapa las moléculas de agua y las empuja fuera del camino. Como la goma es lisa, deja un rastro seco detrás de ella. Hoy en día, los ingenieros incluso usan productos químicos especiales en la goma para asegurar que no chirríe ni se quede pegada cuando hace mucho frío. Es una herramienta simple, ¡pero salva millones de vidas al asegurar que los conductores siempre puedan ver lo que tienen delante!