Piensa en lo último que hiciste justo antes de leer esta frase.
Quizás tomaste un sorbo de agua o te acomodaste mejor en tu asiento. Probablemente sentiste que tomaste una decisión, una chispa de Libre Albedrío que vino enteramente de ti. Pero filósofos y científicos han pasado miles de años preguntándose si esa sensación es real, o si nuestras vidas están moldeadas por el Determinismo, la idea de que cada evento es causado por algo que sucedió antes.
Imagina que estás frente a una máquina expendedora gigante. Está llena de todos los bocadillos imaginables, desde pretzels salados hasta gomitas agrias. Extiendes la mano, pasas por encima de los botones y finalmente presionas el de palomitas de maíz.
Se siente como si tú hubieras sido el jefe de ese momento. Tenías el poder de elegir cualquier cosa, pero elegiste palomitas. A este poder lo llamamos Libre Albedrío, la capacidad de tomar decisiones que no nos son forzadas por nada más.
Imagina que eres el capitán de un pequeño velero. Puedes girar el timón y mover las velas, lo que se siente como libre albedrío. Pero también estás siendo empujado por el viento y las corrientes oceánicas, que no puedes controlar. ¿El barco se mueve por tu causa, o por la del mar?
Pero, ¿y si miráramos más de cerca esa elección? Quizás elegiste palomitas porque olías su aroma más temprano ese día. O tal vez a tu cuerpo le faltaba sal, y tu cerebro envió una señal que ni siquiera notaste.
Si tu elección fue solo una reacción a tu hambre o a tu entorno, ¿fue realmente una elección libre? Esta es la gran pregunta que ha quitado el sueño a la gente durante siglos.
Finn says:
"Si mi cerebro solo está haciendo cosas porque tengo hambre o estoy cansado, ¿significa que 'yo' no estoy realmente ahí? ¡Es como si mi estómago fuera el que toma las decisiones!"
Los Jardines de la Antigua Grecia
Para entender de dónde empezaron estas ideas, tenemos que viajar más de 2,000 años atrás a la ciudad de Atenas. En un jardín tranquilo fuera de las murallas de la ciudad, un filósofo llamado Epicuro se sentaba con sus amigos. Miraba el mundo y veía que todo estaba hecho de bloques de construcción diminutos e invisibles llamados átomos.
En esa época, muchas personas creían en el Destino, la idea de que los dioses ya habían escrito la historia de tu vida. Pensaban que eras como un personaje de un libro que no podía cambiar el final. A Epicuro no le gustaba esta idea porque hacía que el esfuerzo humano pareciera inútil.
Todo sucede por una razón que fue decidida hace mucho tiempo. Eres como un actor siguiendo un guion escrito por las estrellas.
Eres el autor de tu propia historia. Cada momento es una página en blanco, y tienes el bolígrafo en la mano.
Epicuro ideó una solución extraña y brillante. Sugirió que, a medida que los átomos caen a través del espacio, a veces dan un pequeño 'desvío' impredecible. Él creía que este desvío era la fuente de nuestra libertad.
Si las partes más pequeñas del universo podían moverse de maneras inesperadas, los humanos también podían hacerlo. No éramos solo máquinas siguiendo un conjunto de rieles: éramos capaces de empezar algo nuevo.
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Cuando los átomos se mueven rectos hacia abajo a través del vacío por su propio peso, se desvían un poco... lo suficiente como para que puedas decir que su movimiento ha cambiado.
El Guijarro Volador
Avanzamos rápido hasta el siglo XVII, una época en la que los científicos estaban descubriendo las leyes de la gravedad y el movimiento. Muchos pensadores comenzaron a ver el universo como un reloj gigante y perfecto. Si sabías dónde estaba cada engranaje y qué tan rápido giraba, podías predecir exactamente lo que sucedería después.
A un filósofo llamado Baruch Spinoza le tocó vivir en ese tiempo. Era un hombre tranquilo que pasaba sus días lijando lentes de cristal para anteojos. Spinoza tenía una visión de la libertad muy diferente a la de Epicuro.
Toma una moneda y prepárate para lanzarla. Antes de lanzarla, dite a ti mismo: 'Voy a elegir si atraparla o dejarla caer'. ¡Ahora lánzala! ¿Decidiste en el aire, o simplemente reaccionaste? Inténtalo cinco veces y mira si se siente igual cada vez.
Spinoza argumentaba que solo creemos ser libres porque no entendemos por qué hacemos las cosas. Usó el ejemplo de una piedra que es lanzada al aire. Si esa piedra de repente cobrara conciencia, sentiría que vuela porque quiere volar.
La piedra estaría orgullosa de su vuelo, a pesar de que una mano la había lanzado en realidad. Spinoza sugirió que los humanos a menudo somos como esa piedra. Sentimos el impulso de hacer algo y lo llamamos 'voluntad', pero olvidamos las fuerzas ocultas que nos empujaron.
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Los hombres creen ser libres porque son conscientes de sus acciones e ignoran las causas por las que están determinados.
El Fantasma y la Máquina
Esto nos lleva a un misterio moderno: tu cerebro. Dentro de tu cabeza, miles de millones de neuronas disparan señales eléctricas de un lado a otro. Esta es tu Conciencia, la parte de ti que siente, piensa y decide.
Los científicos ahora pueden observar estas señales usando cámaras especiales. Han descubierto que a veces, tu cerebro comienza a prepararse para una acción antes de que tú siquiera te des cuenta de que quieres hacerla. Es como si la computadora ya hubiera empezado a imprimir la página antes de que hicieras clic en el botón 'Imprimir'.
Mira says:
"Me gusta pensar que mi cerebro y 'yo' estamos en el mismo equipo. Incluso si mi cerebro empieza el trabajo antes, sigue siendo mi cerebro el que lo hace, ¿verdad?"
¿Significa esto que tu cerebro es solo una máquina biológica? Si tu cerebro está hecho de átomos que siguen las leyes de la física, entonces tus elecciones podrían ser simplemente el resultado de reacciones químicas.
Esta visión se llama Fisicalismo. Sugiere que si pudiéramos mapear cada átomo en tu cerebro, podríamos predecir cada pensamiento que tendrás. Suena un poco a ser un robot, lo cual hace que mucha gente se sienta incómoda.
En la década de 1980, un científico llamado Benjamin Libet descubrió que el cerebro de una persona mostraba actividad medio segundo antes de que la persona sintiera que había tomado una 'decisión consciente' de mover la mano. ¡Esto desató un gran debate sobre si nuestro 'yo consciente' es el último en saber lo que estamos haciendo!
Por Qué Importa el Libre Albedrío
Si realmente no estás al mando, ¿importa si haces algo bueno o algo malo? Aquí es donde entra la idea de la Responsabilidad Moral. Normalmente, elogiamos a las personas por ser amables porque creemos que eligieron ser amables.
También tenemos reglas y leyes porque creemos que las personas pueden elegir seguirlas. Si una persona no tuviera opción en sus acciones, sería difícil decir que merece una recompensa o un castigo. Un filósofo llamado Immanuel Kant reflexionó profundamente sobre esto.
Finn says:
"Entonces, si un robot hace algo bueno, no decimos que es 'bueno', solo decimos que funciona bien. Pero cuando lo hace una persona, se siente diferente. Esa diferencia es el gran misterio."
Kant creía que incluso si no podemos probar que el libre albedrío existe con la ciencia, debemos actuar como si existiera. Para Kant, ser humano significa tener un tipo especial de dignidad. Esta dignidad proviene de nuestra capacidad de mirar nuestros instintos y decir: "No, haré lo que es correcto en su lugar".
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Dos cosas llenan la mente de una admiración y asombro siempre nuevos y crecientes: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí.
Viviendo con el Misterio
Hoy en día, muchos pensadores buscan un punto intermedio. Sugieren que la libertad no se trata de ser mágico o de escapar de las leyes de la física. En cambio, la libertad podría tratarse de la complejidad de nuestras mentes.
Piensa en un gato y una computadora. Una computadora sigue un programa, y un gato sigue sus instintos. Pero los humanos podemos pensar sobre nuestros propios pensamientos. Podemos imaginar diferentes futuros y sopesarlos entre sí.
El Libre Albedrío a Través de las Edades
Quizás el libre albedrío no es una pregunta de 'sí o no'. Tal vez es más como una habilidad que podemos practicar. Cuanto más entendamos nuestros propios hábitos y por qué nos sentimos de ciertas maneras, más podremos dar un paso atrás y tomar una decisión que se sienta verdaderamente nuestra.
Incluso si el universo es como un reloj gigante, tú eres una parte muy especial de ese reloj. Eres una parte que puede mirar los engranajes, preguntarse cómo funcionan, y decidir en qué dirección quieres girar a continuación.
El universo es una secuencia de fichas de dominó. Una vez que cae la primera, el resto de las caídas ya están decididas.
El universo es un juego gigante de simulación. Tenemos reglas, pero siempre podemos imaginar una nueva forma de jugar.
Algo para Pensar
Si supieras con certeza que cada decisión que tomaste fue decidida de antemano por los átomos en tu cerebro, ¿cambiarías la forma en que vives tu vida mañana?
No hay una respuesta correcta o incorrecta para esto. Algunas personas lo encuentran aterrador, mientras que otras encuentran relajante pensar que son parte de un universo ordenado y gigante. ¿Cómo se siente para ti?
Preguntas sobre Filosofía
¿Puede la ciencia probar que el libre albedrío no existe?
¿Por qué importa si tenemos libre albedrío?
¿Los animales tienen libre albedrío?
La Aventura de Elegir
Ya sea que seamos 'átomos desviándose' o 'piedras conscientes', la sensación de tomar una decisión es una de las partes más importantes de ser humano. No necesitas tener una respuesta final para ser el capitán de tu propio día. Solo sigue haciendo preguntas y nota los momentos en los que te sientes más tú mismo.