¿Alguna vez te has preguntado por qué en algunos cuentos hay villanos con capa muy claros, pero en la vida real todo parece mucho más complicado?
La humanidad ha pasado miles de años intentando trazar la frontera entre el Bien y el Mal. Desde los templos antiguos hasta los salones de clase modernos, usamos la Ética y la Moralidad para decidir cómo tratarnos unos a otros y qué tipo de mundo queremos construir juntos.
Imagina que estás en un patio polvoriento y bañado por el sol en la antigua Persia, hace unos 3,500 años. El aire huele a madera de cedro e incienso quemado. Un hombre llamado Zoroastro está hablando con un grupo de personas, diciéndoles que el universo no es solo un montón de estrellas y tierra al azar. Él cree que el mundo es un campo de batalla gigante entre dos fuerzas poderosas: la luz y la oscuridad.
Esta fue una de las primeras veces que los humanos intentaron dar un nombre a esa sensación de que algunas cosas están simplemente 'bien' y otras 'mal'. Zoroastro llamó a esta lucha Dualismo, la idea de que dos poderes opuestos siempre están en juego. Él no pensaba que las personas fueran solo víctimas de estas fuerzas, sino que cada persona tenía que elegir a qué bando unirse.
Imagina un mundo donde todo está dividido exactamente a la mitad. Una mitad es luz solar pura y brillante donde todo crece perfectamente. La otra mitad es oscuridad total donde no se ve nada. Así es como los primeros 'dualistas' veían el mundo, como un partido de fútbol cósmico donde tienes que elegir un equipo y jugar con todas tus fuerzas para el bando de la luz.
Antes de esto, muchas personas pensaban que los dioses eran como los humanos: a veces amables, a veces malos y, a menudo, muy caóticos. Pero Zoroastro sugirió que existía un 'Bien' perfecto al que deberíamos aspirar. Esto cambió la forma en que vemos nuestras propias decisiones. Convirtió la vida en un proyecto en el que intentamos añadir más luz al mundo.
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Los espíritus primordiales son una pareja: el Bien y el Mal, en pensamiento, palabra y acción.
A medida que pasaron los siglos, la pregunta sobre el bien y el mal pasó de las estrellas y los dioses a nuestras propias mentes. La gente empezó a preguntarse: si hago algo malo por accidente, ¿sigo siendo una persona 'mala'? ¿O es el mal algo que hacemos, en lugar de algo que somos?
Finn says:
"¿Me pregunto si alguien podría ser 'bueno' en un país pero 'malo' en otro solo porque las reglas son distintas? Parece que las fronteras se mueven mucho."
En la Antigua Grecia, filósofos como Platón y Aristóteles lo veían de forma distinta. No lo veían como una guerra cósmica entre dos espíritus. En su lugar, pensaban en la Virtud, que es como una habilidad que se practica, parecido a tocar el piano o patear un balón de fútbol. Para ellos, ser 'bueno' significaba encontrar el equilibrio perfecto entre dos extremos.
Nacemos con una 'brújula moral' que nos dice qué es lo correcto desde el principio.
Nacemos como una hoja de papel en blanco, y nuestros padres y maestros nos tienen que enseñar lo que es bueno.
Aristóteles creía que nadie nace héroe o villano. Nos convertimos en lo que hacemos cada día. Si practicas ser valiente, te conviertes en una persona valiente. Si practicas ser egoísta, ese hábito se vuelve parte de quien eres. Él llamó a esto el Justo Medio, donde intentas mantenerte justo en el centro, entre el 'demasiado' y el 'muy poco'.
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Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto, sino un hábito.
Más tarde, durante la Edad Media, un pensador llamado Agustín de Hipona tuvo una idea extraña pero interesante. Le preocupaba una gran pregunta: si el mundo fue creado para ser bueno, ¿de dónde salió el mal? Decidió que el mal no es realmente una 'cosa' en absoluto. Lo describió como la falta de algo, como un agujero en un calcetín o una sombra donde debería haber luz.
La próxima vez que sientas que has hecho algo 'malo' o 'incorrecto', intenta verlo como lo hacía Agustín. En lugar de pensar 'soy una mala persona', pregúntate: '¿Qué me faltaba en ese momento?'. ¿Te faltaba sueño? ¿Te faltaba sentirte seguro? ¿Te faltaba la capacidad de ver cómo se sentía otra persona? A menudo, las 'malas' decisiones ocurren porque falta algo 'bueno' (como la paciencia).
Piensa en una linterna. La luz es lo que existe. Una sombra es solo lo que sucede cuando algo bloquea la luz. Agustín pensaba que cuando las personas hacen cosas 'malas', no están siguiendo un poder oscuro. Simplemente se están alejando del 'bien' o perdiendo el camino. Esta es una forma muy diferente de ver a una 'mala' persona; sugiere que le falta algo importante, como la Empatía o la comprensión.
A través de las eras
A medida que avanzamos hacia la historia más reciente, la forma en que hablamos de estas ideas ha vuelto a cambiar. Empezamos a observar cómo grupos de personas pueden hacer cosas terribles incluso si los individuos del grupo no se sienten 'malvados'. Aquí es donde encontramos algunas de las partes más desafiantes de la filosofía. Ya no se trata solo de monstruos en libros de cuentos.
Mira says:
"Es interesante que Agustín pensara que el mal era solo una sombra. Me hace pensar que tal vez no necesitamos 'luchar' tanto contra él, sino simplemente encender las luces."
Una de las pensadoras más famosas sobre este tema fue una mujer llamada Hannah Arendt. Ella vivió una época muy oscura de la historia y observó cómo personas comunes eran convencidas de hacer cosas horribles. Se le ocurrió una frase que sorprendió a todos: la Banalidad del Mal. 'Banal' significa que algo es aburrido u ordinario, como una lista del supermercado o una oficina polvorienta.
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Lo más triste es que la mayor parte del mal lo hacen personas que nunca se deciden a ser buenas o malas.
Ella notó que muchas personas que hacían cosas malas no se reían como los villanos de las películas. A menudo, solo seguían órdenes sin pensar. Habían dejado de usar su Conciencia, que es esa voz interior que nos ayuda a distinguir lo correcto de lo incorrecto. Esto nos enseña que el 'mal' no siempre es un monstruo aterrador; a veces, es solo la decisión de dejar de hacerse preguntas.
Los científicos han descubierto que cuando hacemos algo amable por los demás, nuestro cerebro libera una sustancia química llamada oxitocina. Nos hace sentir bien y felices. Algunos la llaman el 'químico de los abrazos'. ¡Esto sugiere que nuestros cuerpos podrían estar diseñados para que el comportamiento 'bueno' nos resulte gratificante!
Hoy en día, los científicos también opinan sobre estas grandes preguntas. Estudian el cerebro y descubren que los humanos tenemos un sentido natural de Altruismo, que es el impulso de ayudar a otros aunque no nos beneficie. Parece que estamos programados para la conexión. Pero también tenemos un instinto de 'lucha o huida' que puede hacernos sentir desconfianza hacia las personas que son diferentes a nosotros.
Finn says:
"Si el mal puede ser 'aburrido' como dijo Hannah Arendt, entonces tal vez ser bueno consiste en estar realmente, muy despierto y prestar atención a todo lo que hacemos."
Esto nos lleva a la idea de la Ambigüedad. En las historias, es fácil saber quiénes son los buenos porque llevan ciertos colores o tienen canciones pegadizas. En la vida real, las cosas suelen ser confusas y grises. Podríamos hacer algo que creemos que es bueno, pero que accidentalmente lastima a otra persona. Esto no significa que seamos 'malos', sino que tenemos que seguir aprendiendo y escuchando.
Piensa en una historia donde el héroe hace algo 'malo' para salvar el día, como Robin Hood robando dinero. ¿Es bueno porque ayuda a los pobres, o malo porque rompió la ley? Esta 'zona gris' es donde ocurre la mayor parte de la filosofía. Es como mirar una pintura hecha de miles de puntitos de colores; de lejos parece una cosa, pero de cerca es mucho más compleja.
Entender el bien y el mal no se trata de tener todas las respuestas. Se trata de mantener la curiosidad. Se trata de mirar una situación y preguntar: '¿A quién se está ayudando? ¿A quién se está lastimando? ¿Y qué es lo que aún no estoy viendo?'. La filosofía no nos da un libro de reglas, pero nos da una linterna para ayudarnos a ver en los rincones oscuros de estas grandes preguntas.
Algo para Pensar
Si pudieras diseñar un mundo donde fuera imposible que alguien hiciera algo 'malo', ¿sería ese mundo realmente un lugar 'bueno'?
No hay una respuesta correcta. Piensa en si tener la opción de ser malo es lo que hace que ser bueno sea tan especial.
Preguntas sobre Filosofía
¿Las personas nacen malas?
¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena?
¿Puede una persona 'mala' volverse 'buena'?
La pregunta que nunca termina
La frontera entre el bien y el mal no es un muro, es más bien un camino que recorremos cada día. Al aprender de los pensadores del pasado, no obtenemos un mapa que nos diga exactamente a dónde ir, pero sí conseguimos un mejor par de botas para el viaje. Sigue haciéndote preguntas, sigue buscando la 'luz' y recuerda que incluso una pequeña elección puede cambiar el equilibrio del mundo.