¿Alguna vez has mirado a una mariquita por tanto tiempo que olvidaste tu propio nombre, la hora del día y lo que se suponía que ibas a almorzar?
Esa sensación de estar total y completamente "ahí" es el corazón de la Filosofía Zen. Es una forma de ver el mundo que comenzó con el Budismo pero que se convirtió en su propio camino único, centrándose en la atención plena (mindfulness) y el misterio del momento presente.
Imagina a un monje sentado perfectamente quieto en una cueva, mirando fijamente a una pared durante nueve años. Según la leyenda, este era un hombre llamado Bodhidharma. Había viajado desde la India hasta China hace unos 1.500 años.
Él no vino a traer libros grandes o reglas complicadas. Vino a mostrar a la gente cómo encontrar la iluminación simplemente mirando directamente a sus propias mentes. Este fue el comienzo de lo que hoy llamamos Zen.
Imagina un bosque silencioso y cubierto de musgo en China hace 1.500 años. El aire está húmedo y huele a pino. Dentro de una pequeña cueva de piedra, un hombre está tan quieto que los pájaros podrían confundirlo con una estatua. No está esperando que pase nada: solo está observando cómo cambia la luz en la pared.
El Zen es un poco rebelde en el mundo de la filosofía. La mayoría de las filosofías usan muchas palabras para explicar cómo funciona el universo. El Zen, sin embargo, a menudo es muy silencioso. Sugiere que las palabras son a veces como una cerca que nos impide tocar realmente la hierba.
El Dedo y la Luna
Hay una famosa historia Zen sobre un dedo que apunta a la luna. El maestro le dice al estudiante que mire la luna, pero el estudiante no deja de mirar el dedo del maestro. El maestro suspira porque el dedo es solo una herramienta.
En el Zen, las palabras y los libros son el 'dedo'. La 'luna' es la experiencia real de vivir, respirar y estar vivo. Si pasas todo tu tiempo leyendo sobre la luna, podrías olvidarte de mirar hacia el cielo nocturno.
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Una transmisión especial fuera de las escrituras; no depende de palabras ni letras.
Por eso el Zen puede parecer un poco extraño al principio. Utiliza historias y acertijos para desestabilizar nuestros cerebros pensantes. Quiere que dejemos de 'pensar sobre' las cosas y empecemos a 'ser testigos' de ellas.
Finn says:
"Si las palabras son solo como un dedo que apunta a la luna, ¿qué pasa si cierro los ojos? ¿Aún puedo sentir la luz de la luna sin necesitar ver el dedo?"
Cuando el Zen se trasladó de la India a China, se mezcló con una forma de pensar china más antigua llamada Taoísmo. El Taoísmo se trata de seguir el 'flujo' de la naturaleza. Debido a esto, el Zen se interesó mucho en el mundo cotidiano: la jardinería, beber té e incluso limpiar el suelo.
El Arte de Simplemente Sentarse
Para el año 1200, un monje japonés llamado Dogen llevó estas ideas a Japón. Fundó una escuela de Zen llamada Soto, que se centró en algo llamado Zazen. Esto literalmente significa 'simplemente sentarse'.
¡Los monjes Zen en Japón fueron quienes convirtieron el acto de beber té en una forma de arte! Usaron la cafeína del té verde para ayudarse a mantenerse despiertos durante largas horas de meditación. Se dieron cuenta de que cada paso: hervir el agua, batir el té y sostener el cuenco, podía ser una forma de Zen.
En Zazen, no intentas pensar en nada especial. No intentas convertirte en un superhéroe o un genio. Simplemente te sientas y notas tu respiración entrando y saliendo. Dogen creía que sentarse así ya era una forma de estar 'despierto'.
Mucha gente piensa que la meditación consiste en vaciar la mente para que quede totalmente en blanco. Los maestros Zen dicen que es más como un cielo azul despejado. Las nubes (que son como tus pensamientos) pueden pasar flotando, pero no cambian el cielo en sí. Simplemente las dejas ir sin perseguirlas.
Mira says:
"Me recuerda a cómo me siento cuando estoy muy concentrado en un proyecto de Lego. No estoy pensando en estar feliz o triste, solo estoy... siendo la persona que construye."
Acertijos sin Respuestas
Mientras algunos estudiantes Zen practicaban el 'simplemente sentarse', otros practicaban con Kōans. Estos son acertijos o historias que no tienen ningún sentido para la parte lógica de tu cerebro. Un maestro podría preguntarte: '¿Cuál es el sonido de una mano aplaudiendo?'
Intenta el acertijo de 'Una Mano'. Siéntate en silencio y finge que vas a aplaudir, pero detente antes de que tus manos se toquen. ¿A qué suena ese 'casi aplauso'? No busques una respuesta en tu cabeza. Simplemente siente el aire entre tus palmas.
Si intentas responder con una idea ingeniosa, el maestro dirá que no. Si intentas explicar la física del sonido, el maestro dirá que no. El objetivo no es encontrar una respuesta 'correcta', sino agotar tu cerebro hasta que dejes de intentar resolver la vida como un problema de matemáticas.
Cuando finalmente dejas de intentar 'resolver' el acertijo, sucede algo interesante. Podrías sentir una chispa repentina de comprensión, como una bombilla encendiéndose en una habitación oscura. El Zen llama a este destello repentino Satori.
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Estudiar el Camino es estudiar el yo. Estudiar el yo es olvidarse del yo.
Encontrar la Belleza en lo Roto
La filosofía Zen también cambió la forma en que la gente veía el arte y la belleza. ¿Alguna vez te has sentido mal porque se te cayó tu taza favorita y se rompió? ¿O porque tu dibujo tenía una mancha?
El Zen presenta una idea llamada Wabi-sabi. Esta es la apreciación de las cosas que son imperfectas, viejas o un poco rotas. Dice que un cuenco con una grieta tiene más 'alma' que uno perfecto de fábrica porque la grieta cuenta una historia.
El objetivo de la vida es mejorarte a ti mismo, arreglar tus errores y trabajar duro para ser perfecto y exitoso.
El objetivo de la vida es darte cuenta de que ya eres suficiente. Incluso tus errores y partes 'rotas' son lo que te convierten en una obra de arte única.
Incluso hay una forma de arte inspirada en el Zen llamada Kintsugi. Cuando una vasija de cerámica se rompe, el artista la vuelve a unir usando pegamento de oro. En lugar de ocultar las grietas, las hacen brillar. Esto nos recuerda que nuestras propias 'grietas' o errores son parte de lo que nos hace hermosos.
Finn says:
"Me gusta la idea del Kintsugi. ¡Significa que mis rodillas raspadas del patio de recreo son en realidad como reparaciones doradas en mi historia!"
El Zen a Través de las Eras
El Zen no se quedó dentro de los templos de las montañas para siempre. Viajó a través de los océanos y el tiempo, cambiando todo lo que tocaba. Influyó en los guerreros samuráis, quienes usaban el Zen para mantener la calma en momentos de miedo, e influyó en los poetas que escribían pequeños poemas de tres líneas llamados haikus.
A Través de las Eras
En los años 50 y 60, el Zen se volvió muy popular en lugares como Estados Unidos y Europa. La gente estaba cansada de estar ocupada todo el tiempo. Buscaban una forma de reducir la velocidad. Un maestro llamado Shunryu Suzuki ayudó a la gente a entender que no tienes que ser un monje para tener una 'mente Zen'.
La Mente del Principiante
Suzuki habló de tener una Mente de Principiante (o Shoshin). Dijo que en la mente del principiante hay muchas posibilidades, pero en la mente del experto hay pocas. Cuando eres principiante, todo es una sorpresa y una maravilla.
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En la mente del principiante hay muchas posibilidades, pero en la mente del experto hay pocas.
Imagina que estás comiendo una fresa. Un 'experto' podría pensar: 'Sé a qué sabe esto. Tiene azúcar y vitamina C'. Pero un 'principiante' la saborea como si fuera la primera fresa en la historia del universo. Nota las pequeñas semillas, el jugo frío y el color rojo brillante.
La próxima vez que tengas que hacer una tarea, como recoger la mesa o cepillarte los dientes, intenta hacerlo con 'Mente de Principiante'. Nota el peso del plato, el sonido del agua o el cosquilleo de la pasta de dientes como si nunca los hubieras sentido antes. ¿La tarea 'aburrida' se siente diferente?
El Zen no se trata de aprender un montón de datos. Se trata de desaprender el hábito de aburrirse. Es un recordatorio de que el mundo es mucho más grande y misterioso que las palabras que usamos para describirlo.
Incluso cuando estás haciendo algo 'aburrido' como atarte los zapatos o lavar un plato, el Zen sugiere que esos momentos son tan importantes como los grandes y emocionantes. Porque, después de todo, el momento presente es el único lugar donde realmente puedes estar vivo.
Algo para Pensar
Si dejaras de hablar y pensar durante solo sesenta segundos, ¿cómo te sonaría el mundo?
No hay una forma 'correcta' de escuchar el mundo. Algunos podrían escuchar el zumbido de una nevera, otros podrían escuchar sus propios latidos, y algunos podrían no oír nada en absoluto.
Preguntas sobre Filosofía
¿Es el Zen una religión o una filosofía?
¿Tengo que quedarme quieto para hacer Zen?
¿Por qué las historias Zen son tan confusas?
La Puerta Sin Entrada
El Zen a menudo se llama la 'Puerta sin Puerta'. Esto significa que la 'entrada' a una forma de vida más sabia no está oculta detrás de una puerta cerrada o un código secreto. Está justo aquí, en el próximo aliento que tomas y en la próxima cosa que ves. No tienes que ir a ningún lado para encontrarlo: solo tienes que llegar a donde ya estás.