Justo ahora, mientras lees estas palabras, hay un 'tú' dentro de tu cabeza experimentándolas.
Esta experiencia interior, la sensación de estar vivo y consciente del mundo, es lo que llamamos conciencia. Es uno de los mayores misterios de la historia, conectando los campos de la filosofía, la psicología y la neurociencia.
Imagina despertar en una mañana fría del año 1619. Estás en una pequeña habitación en Alemania, y el único calor proviene de una gran estufa de porcelana.
Dentro de esa habitación, un joven soldado y matemático llamado René Descartes está pensando. No está pensando en la guerra de afuera ni en lo que desayunará.
Cierra los ojos durante diez segundos. No intentes pensar en nada. Simplemente nota los sonidos a tu alrededor, el peso de tu cuerpo y la 'oscuridad' detrás de tus párpados. Ese 'notar' es tú siendo consciente de tu entorno.
Se está haciendo una pregunta muy extraña: ¿cómo sé que algo es real? Se da cuenta de que sus ojos podrían estar siendo engañados y que sus sueños podrían sentirse como la vida real.
Pero entonces se da cuenta de algo importante. Incluso si todo lo que ve es un truco, todavía hay un 'él' allí para ser engañado.
Finn says:
"¡Si no puedo estar seguro de que mis ojos me dicen la verdad, entonces tal vez en realidad soy una persona del futuro jugando un videojuego muy realista ahora mismo!"
Descartes decidió que lo más seguro en el universo era su propia mente. A esto lo llamó psique, una palabra del griego antiguo que originalmente significaba 'aliento' o 'alma'.
Hoy en día, usamos la palabra conciencia para describir esta 'luz' dentro de nosotros que se enciende cuando despertamos. Es la razón por la que no actúas como un robot, sino que realmente sientes cosas.
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Pienso, luego existo.
Cuando muerdes un limón agrio, tu cerebro procesa las señales químicas de tu lengua. Pero también hay una 'sensación' de acidez que es difícil de explicarle a una computadora.
Los filósofos tienen una palabra especial para estas sensaciones privadas y personales: qualia. Las qualia son las partes del 'qué se siente ser tú', como el color rojo de una rosa o la picazón de un suéter.
Imagina que estás comiendo una fresa. Tu cerebro registra la dulzura y la textura. Pero ahora imagina tratar de describir ese sabor 'rojo' a alguien que nunca ha probado nada. Ese 'sabor' secreto e inexplicable en tu mente es lo que los filósofos llaman qualia.
Durante mucho tiempo, la gente pensó que la mente y el cuerpo eran dos cosas completamente diferentes. Esta idea se llama dualismo, y sugiere que la mente es como el piloto y el cuerpo es como el avión.
Sin embargo, a medida que aprendimos más sobre el cerebro, las cosas se complicaron. Descubrimos que si se daña una parte específica del cerebro, la personalidad o los recuerdos de una persona pueden cambiar por completo.
Mira says:
"Es como si el cerebro fuera la partitura y la mente fuera la canción real. Necesitas el papel y la tinta, pero la música es algo más que solo las marcas."
Esto condujo a una idea diferente llamada materialismo. Esta es la creencia de que la conciencia es algo que el cerebro crea, al igual que el estómago crea la digestión o un fuego crea calor.
Los científicos comenzaron a estudiar la neurociencia, que es el mapa de cómo las miles de millones de células del cerebro, llamadas neuronas, se comunican entre sí. Querían encontrar el lugar exacto donde vive el 'yo'.
La mente y el cerebro son dos cosas separadas. La mente es un 'alma' o espíritu que usa el cerebro como herramienta.
La mente es simplemente lo que hace el cerebro. Cuando el cerebro deja de funcionar, la conciencia desaparece, como una llama de vela que se apaga.
Pero incluso con los microscopios más potentes, no podemos ver un 'pensamiento' o un 'sentimiento'. Solo vemos electricidad y productos químicos moviéndose.
Esta brecha entre el cerebro físico y nuestros sentimientos internos es famosa. Algunas personas la llaman el puente que nadie ha terminado de construir todavía.
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La conciencia... no se nos aparece troceada. No está articulada: fluye.
A finales del siglo XIX, un pensador llamado William James describió la conciencia como un río. Dijo que nuestros pensamientos no vienen en cajas separadas, sino que fluyen juntos en una conciencia constante.
Se dio cuenta de que realmente no podemos dejar de ser conscientes mientras estamos despiertos. Incluso si intentas no pensar en nada, tu mente eventualmente divagará hacia un sonido, un recuerdo o una sensación física.
Una Historia de Pensar Sobre el Pensamiento
Si la conciencia es solo algo que hacen los cerebros, ¿qué pasa con otros seres vivos? Esto plantea la idea de la sintiencia, que es la capacidad de sentir y percibir el mundo.
Estamos bastante seguros de que los perros y los gatos son conscientes porque muestran sentimientos como alegría o miedo. ¿Pero qué pasa con una abeja, o un pulpo, o un árbol?
¡Los pulpos son tan inteligentes y conscientes que se ha sabido que reconocen caras humanas e incluso gastan bromas rociando agua a las luces para apagarlas!
Un pulpo tiene un tipo de cerebro muy diferente al de un humano. De hecho, la mayoría de sus neuronas están en sus brazos, lo que significa que sus brazos podrían 'pensar' por sí mismos.
Si un pulpo es consciente, su 'mundo interior' debe ser muy diferente al nuestro. Podría ser como tener ocho personalidades diferentes trabajando juntas a la vez.
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¿Por qué el procesamiento físico debería dar lugar a una rica vida interior en absoluto?
En 1994, un filósofo llamado David Chalmers hizo una distinción que cambió la forma en que hablamos de esto. Dijo que hay 'problemas fáciles' y un 'problema difícil' de la conciencia.
Los problemas 'fáciles' son cosas como cómo el cerebro recuerda un número de teléfono o cómo mueve tu mano. Estos son difíciles de resolver, pero sabemos que tienen que ver con la biología.
Finn says:
"Me pregunto si el 'problema difícil' de mi perro es solo preguntarse por qué tardo tanto en ponerle la correa. ¿Siente el color 'amarillo' de la misma manera que yo?"
El 'problema difícil' es por qué algo de ese material físico da como resultado un sentimiento. ¿Por qué el cerebro no simplemente hace su trabajo en la oscuridad, sin que tú tengas que 'estar' allí para observarlo?
Algunas personas piensan que la conciencia podría estar en todas partes, como la gravedad o la luz. Esta es una idea antigua llamada panpsiquismo, que sugiere que todo tiene un poquito de 'mente' en él.
Imagina un robot que se ve y actúa exactamente como un humano. Puede llorar, reír y contar historias. Si te dice que se siente triste, ¿cómo sabrías si realmente está 'sintiendo' tristeza por dentro, o si es solo un programa de computadora muy bueno siguiendo reglas?
Hoy en día, también preguntamos si las máquinas pueden ser conscientes. Si construimos una computadora que sea tan compleja como un cerebro humano, ¿eventualmente se 'despertará' y tendrá sentimientos?
Algunos científicos de la computación piensan que la conciencia es solo un tipo de procesamiento de datos. Otros piensan que se necesita un cuerpo vivo y palpitante para experimentar verdaderamente el mundo.
Todavía no hay una respuesta final, y eso es lo que lo hace tan interesante. Todos somos exploradores de nuestro propio espacio interior, todos los días.
Algo para Pensar
Si pudieras intercambiar mentes con tu mejor amigo durante una hora, ¿crees que el mundo se vería y se sentiría exactamente igual, o su 'teatro interior' sería totalmente diferente al tuyo?
No hay forma de probar esto todavía, así que cualquier posibilidad que imagines es parte válida del misterio.
Preguntas sobre Psicología
¿Dónde se localiza la conciencia en el cerebro?
¿Somos conscientes cuando dormimos?
¿Los animales pueden hablarnos sobre su conciencia?
La Historia sin Fin
La conciencia es el único misterio que llevamos con nosotros cada segundo de nuestras vidas. Ya sea que seas un científico mirando neuronas o un filósofo preguntándose sobre el alma, estás usando tu conciencia para estudiarse a sí misma. Es lo más personal que posees, pero es lo que menos entendemos. Tal vez la parte más importante no sea encontrar la respuesta, sino simplemente notar lo increíble que es ser 'tú'.