¿Alguna vez te has preguntado por qué, cuando estás jugando en un parque, miras de vez en cuando hacia atrás para asegurarte de que tu adulto todavía está allí?
Esta simple mirada es parte de un misterio humano profundo llamado apego. En la década de 1960, una psicóloga llamada Mary Ainsworth transformó la manera en que entendemos los hilos invisibles de amor y seguridad que nos conectan con las personas que se preocupan por nosotros.
La Niña a la que le Encantaba Observar
Mucho antes de ser una científica famosa en todo el mundo, Mary Ainsworth era una niña curiosa llamada Mary Dinsmore Salter. Nació en 1913 en un pequeño pueblo de Ohio, pero su familia pronto se mudó a Toronto, Canadá. Mary era del tipo de niña que notaba todo, desde cómo el viento se movía entre los árboles hasta cómo las personas se miraban al hablar.
Cuando tenía solo quince años, tomó un libro sobre psicología y se dio cuenta de que la mente humana era el rompecabezas más interesante del mundo. No solo quería saber qué hacía la gente: quería saber por qué lo hacían. Esta curiosidad la llevó a estudiar las formas en que nos conectamos con los demás, un campo que eventualmente se llamaría teoría del apego.
Mary Ainsworth fue una pionera para las mujeres en la ciencia. En las décadas de 1940 y 1950, muy pocas mujeres tenían permitido dirigir grandes proyectos de investigación, pero la mente brillante y la determinación de Mary hicieron que la gente se detuviera y escuchara.
Un Encuentro de Mentes en Londres
Después de terminar sus estudios y servir en el Cuerpo de Mujeres del Ejército Canadiense durante la Segunda Guerra Mundial, Mary se mudó a Londres. Allí, en 1950, consiguió un trabajo junto a otro psicólogo famoso llamado John Bowlby. Bowlby tenía una teoría de que los niños necesitaban un fuerte vínculo emocional con sus padres para crecer sanos y felices.
En ese momento, esta era en realidad una idea radical. Muchos expertos pensaban que los bebés solo amaban a sus madres porque les daban comida. Mary y Bowlby creían que era algo mucho más profundo: una necesidad biológica de cercanía y seguridad. Mary se convirtió en la persona que demostraría esta teoría con evidencia del mundo real.
![]()
Una 'base segura' es proporcionada por un padre u otro cuidador que está disponible y responde cuando es necesario.
El Gran Viaje a Uganda
En 1954, el esposo de Mary consiguió un trabajo en Kampala, Uganda, y Mary fue con él. En lugar de quedarse en una oficina, decidió visitar a las familias en sus propias casas. Pasó meses observando a las mujeres Ganda y a sus bebés, tomando notas cuidadosas sobre cómo interactuaban durante el día.
Notó que los bebés más seguros eran aquellos cuyas madres respondían rápidamente cuando el bebé lloraba o extendía la mano. Estas madres eran expertas en la sintonización (o attunement), lo que significa que podían 'leer' lo que su bebé estaba sintiendo solo con mirarlo. Mary se dio cuenta de que ser un buen padre o madre no se trataba de ser perfecto: se trataba de ser sensible a las necesidades de un niño.
Mira says:
"Me encanta cómo Mary fue hasta Uganda para aprender. Me recuerda que podemos aprender mucho sobre nosotros mismos observando cómo otras familias demuestran amor, incluso si sus vidas se ven diferentes a las nuestras."
El Descubrimiento de la Base Segura
Mientras estaba en Uganda, Mary notó algo que cambió la psicología para siempre. Vio que cuando un bebé se sentía seguro y cerca de su madre, en realidad era más propenso a irse a explorar la habitación. Si la madre se iba o si el bebé se asustaba, inmediatamente regresaba a su lado para 'recargar' su valentía.
Mary llamó al padre o madre una base segura. Piensa en ello como un escalador que usa una cuerda de seguridad. La cuerda no te impide subir más alto: de hecho, te da la confianza para subir más porque sabes que no te caerás. Este fue el comienzo del trabajo más famoso de Mary.
Imagina que estás al borde de un bosque profundo y oscuro. Si estás completamente solo, podrías tener demasiado miedo para siquiera dar un paso adentro. Pero si estás agarrando la mano de alguien en quien confías totalmente, ese bosque ya no parece una amenaza: parece una aventura. Esa confianza es lo que Mary llamó apego.
El Laboratorio de los Sentimientos
Cuando Mary regresó a Estados Unidos y comenzó a enseñar en la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, quiso medir esta 'base segura' de manera controlada. Diseñó un estudio de investigación que ahora es legendario entre los psicólogos. Lo llamó la Situación Extraña.
No era 'extraña' porque fuera rara, sino porque tenía lugar en una habitación que el niño nunca había visto antes. Mary quería ver cómo reaccionaban los niños entre los doce y dieciocho meses a una serie de pequeños momentos estresantes. Ella observaba a través de un espejo unidireccional, registrando cada mirada, llanto y mano extendida.
Finn says:
"La 'Situación Extraña' suena un poco aterradora para los bebés. ¡Espero que hayan recibido muchos abrazos extra después de que terminó el experimento! Es difícil ser quien tiene que esperar a que vuelva un adulto."
Los Ocho Pasos de la Situación Extraña
El experimento siguió una secuencia de eventos muy específica. Cada paso duraba unos tres minutos, diseñado para aumentar lentamente la necesidad del niño de tener a su padre o madre cerca. Iba así:
- El padre/madre y el niño están solos en una habitación llena de juguetes.
- El niño explora los juguetes mientras el padre/madre se sienta cerca.
- Un extraño entra, habla con el padre/madre y se acerca al niño.
- El padre/madre sale tranquilamente de la habitación, dejando al niño con el extraño.
- El padre/madre regresa para consolar al niño, y el extraño se va.
- El padre/madre se va de nuevo, dejando al niño completamente solo.
- El extraño entra e intenta consolar al niño.
- El padre/madre regresa para una reunión final.
Algunas personas en la época de Mary creían que si levantabas a un bebé que lloraba con demasiada frecuencia, lo 'echarías a perder' y lo harías débil o demasiado dependiente.
Mary demostró lo contrario: los bebés cuyas lágrimas eran respondidas rápidamente crecían para ser exploradores más independientes y seguros más adelante en la vida.
El Lenguaje Secreto del Reencuentro
La mayoría de la gente pensaba que la parte más importante del experimento era cuando el padre/madre se iba. Pensaban que si un niño lloraba, significaba que era 'demasiado sensible'. Pero Mary se dio cuenta de que la parte más importante era en realidad el reencuentro: ¿qué pasaba cuando el padre/madre volvía a la habitación?
Al observar cientos de estos reencuentros, Mary descubrió que los niños tienen diferentes 'mapas' para manejar los sentimientos difíciles. Llamó a estos mapas un modelo operativo interno. Dependiendo de cómo sus padres los habían tratado en casa, los niños desarrollaron uno de tres estilos principales de conexión.
![]()
La madre sensible es capaz de ver las cosas desde el punto de vista de su bebé.
Tres Formas de Conectar
El primer estilo que Mary identificó fue el apego seguro. Estos niños se molestaban cuando su padre/madre se iba, pero cuando regresaban, iban directamente hacia ellos para un abrazo. Se calmaban fácilmente y pronto volvían a jugar con los juguetes. Confiaban en que su 'base' era sólida.
El segundo estilo fue el apego evitativo. A estos niños no parecía importarles cuando el padre/madre se iba, y cuando regresaban, los ignoraban o seguían jugando. Mary se dio cuenta de que estos niños en realidad no eran 'valientes' ni 'independientes'. A menudo estaban igual de estresados que los demás por dentro, pero habían aprendido a esconder sus sentimientos porque no esperaban ser consolados.
Mira says:
"El trabajo de Mary me hace pensar en cómo todos tenemos un 'mapa invisible' en nuestras cabezas. Si sabemos dónde están los lugares seguros, podemos ir a aventuras mucho más grandes sin sentirnos perdidos."
El Tercer Camino: Ambivalencia
El tercer estilo fue el apego ambivalente, a veces llamado resistente. Estos niños se ponían extremadamente molestos cuando el padre/madre se iba, pero cuando regresaban, era difícil calmarlos. Podrían buscar un abrazo pero luego apartar al padre/madre o patear las piernas con frustración.
Era como si dijeran: '¡Te necesito, pero no estoy seguro de poder confiar en que te quedarás!'. Mary descubrió que esto sucedía a menudo cuando el cuidado del padre/madre era inconsistente: a veces eran muy atentos y otras veces estaban distraídos o no disponibles. El 'mapa' del niño era confuso porque la 'base' seguía moviéndose.
Piensa en las personas en tu vida que te hacen sentir que tienes una 'base segura'. ¿Quiénes son las personas a las que quieres contarles primero cuando sucede algo bueno? ¿A quién acudes cuando estás triste? ¡Incluso puedes dibujar un 'Mapa de Base' contigo en el centro y tus bases seguras como anclas doradas a tu alrededor.
Por Qué la Sensibilidad Importa Más
Mary Ainsworth no quería juzgar a los padres. Quería ayudarlos. Descubrió que la clave para un vínculo seguro era la sensibilidad. Esto no significa ser 'suave' o 'débil'. Significa ser un buen detective que puede descifrar lo que un niño está tratando de decir a través de su comportamiento.
Ella nos enseñó que cuando un niño busca el comportamiento de búsqueda de proximidad (intentar acercarse), no está siendo 'pegajoso' ni 'molesto'. Está haciendo algo muy inteligente: está buscando su refugio seguro. Al responder a estas señales, los padres ayudan a los niños a construir un mapa que dice: 'El mundo es seguro y merezco que se preocupen por mí'.
![]()
Lo que se cree esencial para la salud mental es que el infante y el niño pequeño experimenten una relación cálida, íntima y continua con su madre.
La Ciencia de Ver
El trabajo de Mary lo cambió todo, desde cómo se gestionan los hospitales hasta cómo se diseñan las guarderías. Antes de Mary, a menudo se mantenía a los padres alejados de sus hijos en las salas de hospital porque los médicos pensaban que eso los 'echaría a perder'. La investigación de Mary demostró que tener a un padre cerca no era un lujo: era una necesidad biológica para sanar.
Pasó toda su vida perfeccionando sus escalas de sintonización. Creía que si tan solo pudiéramos ver a los niños con más claridad, podríamos ayudarlos a crecer hasta convertirse en adultos capaces de tener relaciones profundas y de confianza. Ella demostró que la forma en que nos sostienen cuando somos bebés moldea la forma en que sostenemos a otros a medida que crecemos.
El Viaje de Mary a Través del Tiempo
Un Legado de Acompañamiento
Hoy en día, psicólogos de todo el mundo utilizan las ideas de Mary Ainsworth. Ahora sabemos que nuestros estilos de apego no están grabados en piedra. Incluso si comenzamos con un mapa 'inestable', podemos aprender a construir conexiones más seguras con amigos, maestros y, finalmente, con nuestros propios hijos.
Mary Ainsworth nos enseñó que lo más importante que podemos hacer los unos por los otros es ser una 'base segura'. Ser la persona que se queda, la persona que escucha, y la persona que crea un espacio donde es seguro ser pequeño, tener miedo y ser exactamente quienes somos.
Algo para Pensar
Si te sintieras muy pequeño y muy inseguro, ¿qué es lo primero que buscarías para sentirte a salvo?
Aquí no hay respuestas correctas o incorrectas. Cada persona tiene un 'mapa' diferente para la seguridad, y notarlo es el primer paso para comprender tu propio corazón.
Preguntas sobre Psicología
¿Puede cambiar nuestro estilo de apego a medida que envejecemos?
¿Por qué el experimento se llamó 'La Situación Extraña'?
¿Existe algo así como un estilo de apego 'malo'?
El Hilo Invisible
Mary Ainsworth dedicó su vida a observar los hilos invisibles que nos unen. Nos demostró que no somos islas: somos más como árboles cuyas raíces están entrelazadas. Cuando nos sentimos seguros y 'sostenidos' en la mente de los demás, tenemos la fuerza para crecer tan alto como el cielo. La próxima vez que te sientas lo suficientemente valiente como para intentar algo nuevo, tómate un momento para agradecer a tu base segura: las personas que hacen posibles tus aventuras.