¿Alguna vez has tenido un sueño tan extraño que te despertaste preguntándote de dónde diablos salió?
Hace mucho tiempo, la gente pensaba que los sueños eran solo tonterías o mensajes de las estrellas. Pero un doctor en Viena llamado Sigmund Freud tuvo una idea diferente: creía que nuestras mentes tenían un sótano escondido llamado la mente inconsciente. Pasó su vida tratando de entender el psicoanálisis de por qué pensamos, sentimos y actuamos como lo hacemos.
Imagina que estás caminando por la ciudad de Viena en el año 1890. Las calles están pavimentadas con adoquines irregulares y el aire huele a café tostado y carruajes tirados por caballos. Los hombres visten altos sombreros de seda y las mujeres llevan vestidos largos y pesados que barren el suelo. Este era un mundo que amaba las reglas, las buenas costumbres y hacer que todo se viera perfecto por fuera.
En un apartamento tranquilo en Berggasse 19, un hombre con una barba recortada y gafas redondas se sentaba en una habitación llena de estatuas antiguas y libros viejos. Este era Sigmund Freud. Mientras otros doctores estaban ocupados mirando huesos rotos o dolores de garganta, Freud estaba interesado en algo que no se podía ver: el espíritu humano.
Imagina una habitación llena del olor a papel viejo y humo de puros. Hay alfombras de Persia en las paredes y cientos de pequeñas estatuas de piedra de dioses griegos antiguos en el escritorio. Este era el consultorio de Freud, un lugar diseñado para hacer que la gente sintiera que estaban saliendo del tiempo para poder finalmente mirar dentro de sí mismos.
Freud notó que muchos de sus pacientes se sentían preocupados o tristes, pero no sabían por qué. Era como si una parte de su cerebro les estuviera guardando secretos al resto de ellos. Comenzó a preguntarse si la mente humana era como una casa gigante donde algunas de las puertas estaban cerradas con llave.
Se dio cuenta de que lo que pensamos todos los días es solo una pequeña parte de lo que somos. Para explicar esto, usó una comparación famosa que todavía usamos en psicología hoy en día. Dijo que la mente es como un iceberg flotando en el océano helado.
Mira says:
"Si mi mente es como un iceberg, me pregunto si la parte bajo el agua es donde se esconden todas mis fiestas de cumpleaños olvidadas y calcetines perdidos."
Cuando ves un iceberg, solo ves la punta que sobresale del agua. Esto representa tu mente consciente, las cosas en las que estás pensando ahora mismo, como el sabor de tu almuerzo o el sonido de esta frase. Pero debajo de las olas hay una enorme montaña de hielo que no puedes ver.
Freud llamó a esta parte oculta el inconsciente. Creía que aquí es donde guardamos nuestros deseos más profundos, nuestros recuerdos más aterradores y los sentimientos que ni siquiera sabemos que tenemos. Siempre está ahí, empujándonos y cambiando cómo actuamos, incluso cuando no lo estamos mirando.
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Los sueños son el camino real hacia el conocimiento de la mente inconsciente.
Si el inconsciente es un sótano secreto, ¿cómo descubrimos alguna vez lo que hay dentro? Freud creía que había pistas por todas partes. Se fijó en los pequeños errores que cometía la gente, como llamar a un maestro 'Mamá' por accidente, lo que ahora llamamos un lapsus freudiano (o error freudiano).
Pero su forma favorita de explorar el sótano era a través de los sueños. Creía que cuando dormimos, el 'guardia' en la puerta de nuestra mente consciente también se duerme. Esto permite que nuestros pensamientos ocultos salgan a jugar, aunque generalmente usan disfraces.
Comienza un cuaderno de 'Decodificador de Sueños'. Mantenlo junto a tu cama. Tan pronto como te despiertes, escribe una cosa que recuerdes de tu sueño. ¡No te preocupes si es extraño! Más tarde, míralo y pregunta: 'Si este sueño fuera un mensaje de un amigo secreto, ¿qué estarían tratando de decirme?'
Piénsalo en un sueño donde estás volando o tal vez un sueño donde te persigue un malvavisco gigante. Freud no pensaría que son solo cosas al azar. Preguntaría: ¿qué representa el malvavisco? ¿Estás preocupado por algo 'suave' o 'dulce' en tu vida que parece demasiado grande para manejar?
Llamó a este trabajo interpretación. Creía que al decodificar estos símbolos, podíamos aprender la verdad sobre nuestros propios corazones. Era como ser un detective donde la 'escena del crimen' era tu propia imaginación.
Finn says:
"Espera, entonces si un malvavisco gigante en mi sueño es en realidad un símbolo de un examen grande en la escuela, ¿significa que mi cerebro es un descifrador de códigos profesional?"
Mientras Freud seguía excavando, se dio cuenta de que la mente no es solo una cosa. Decidió que era más como un equipo de tres personajes diferentes que discuten constantemente entre sí. Les dio nombres famosos: el Id, el Ego y el Superego.
Primero, está el Id. Imagina un niño pequeño, hambriento, viviendo dentro de tu cerebro. El Id no se preocupa por las reglas ni por esperar. ¡Quiere lo que quiere, y lo quiere ahora mismo! Si el Id ve un pastel, no pregunta si le pertenece a otra persona. Simplemente quiere comer.
¡El Id es la parte más importante porque representa nuestra energía natural, nuestra creatividad y nuestros instintos de supervivencia. Sin él, no desearíamos nada en absoluto!
¡El Superego es la parte más importante porque nos permite vivir juntos en una sociedad. Sin él, el mundo sería caótico y nadie sería amable o seguiría las reglas.
Luego, está el Superego. Esto es como un maestro muy estricto o un guardia real viviendo en tu cabeza. El Superego conoce todas las reglas y quiere que seas perfecto. Es la voz que te dice que compartas tus juguetes y termines tu tarea. Puede ser muy ruidoso y a veces te hace sentir culpable.
Finalmente, está el Ego. El Ego es la persona en medio, tratando de mantener a todos contentos. Es la parte de ti que lidia con el mundo real. El Ego dice: 'Está bien, Id, no puedes comerte todo el pastel ahora porque sería grosero, pero podemos tomar una pequeña porción después de la cena si el Superego está de acuerdo'.
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El ego no es amo en su propia casa.
Freud creía que gran parte de nuestra infelicidad proviene de que estos tres personajes no se llevan bien. Si tu Superego es demasiado fuerte, podrías sentirte preocupado todo el tiempo de que estás haciendo algo mal. Si tu Id es demasiado fuerte, podrías meterte en problemas porque no puedes evitar hacer lo que quieras.
Para ayudar a las personas a equilibrar estas tres partes, Freud inventó un método llamado la cura de la palabra (o terapia de conversación). En lugar de dar medicinas, simplemente pedía a sus pacientes que se acostaran en un sofá suave y estampado y hablaran sobre lo que viniera a sus cabezas. Esto se llama asociación libre.
El famoso diván del paciente de Freud fue en realidad un regalo de un paciente agradecido. Estaba cubierto con una alfombra persa muy cara y pesada. Freud creía que si un paciente se acostaba y relajaba su cuerpo, su mente también se relajaría, haciendo más fácil que salieran los pensamientos 'secretos'.
Él se sentaba fuera de la vista, detrás del paciente, y escuchaba con mucha atención. Notó que a medida que las personas hablaban, eventualmente comenzaban a hablar sobre cosas que habían olvidado u ocultado. Al sacar estos 'fantasmas' a la luz, los pacientes a menudo comenzaban a sentirse mejor.
Esta fue una idea completamente nueva. Antes de Freud, la mayoría de la gente pensaba que si tenías un problema con tu mente, simplemente estabas 'roto' o 'débil'. Freud demostró que nuestras mentes tienen una historia, al igual que un país, y que nuestras experiencias de la infancia dan forma a lo que nos convertimos como adultos.
Mira says:
"¡Es como si mi cerebro fuera un proyecto grupal donde el bebé, el maestro y el negociador tienen que estar de acuerdo en qué hacer durante el fin de semana!"
Las ideas de Freud fueron muy polémicas. A muchas personas en Viena les conmocionaron sus teorías sobre cuánto importaba su infancia temprana. No les gustaba la idea de que no tenían el control total de sus propios pensamientos. Pero a Freud no le importaba el desacuerdo; sentía que era un científico del alma.
Su trabajo no se quedó solo en el consultorio del médico. Se filtró a todo el mundo. Los escritores comenzaron a escribir libros sobre las 'vidas internas' de los personajes. Artistas como Salvador Dalí comenzaron a pintar relojes derretidos y paisajes extraños que parecían sueños. Incluso las películas que vemos hoy en día, como Intensa-Mente de Disney, le deben mucho al mapa de la mente de Freud.
A Través de las Edades: La Historia de la Mente
A medida que envejecía, Freud tuvo que enfrentar momentos muy difíciles. Debido a que era judío, tuvo que huir de su hogar en Viena cuando el partido nazi tomó el poder en 1938. Se mudó a Londres con su hija, Anna Freud, quien también se convirtió en una psicóloga famosa. Incluso en sus últimos días, siguió sintiendo curiosidad por los misterios del cerebro humano.
Hoy en día, muchos psicólogos no están de acuerdo con las teorías específicas de Freud. Piensan que se centró demasiado en ciertas cosas o que algunas de sus ideas no pueden ser probadas por la ciencia moderna. Sin embargo, casi todos están de acuerdo en una cosa: él cambió la forma en que nos vemos a nosotros mismos para siempre.
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Las palabras tienen un poder mágico. Pueden traer la mayor felicidad o la desesperación más profunda.
Ahora vivimos en un mundo donde es normal hablar de nuestros sentimientos. Entendemos que nuestro pasado afecta nuestro presente, y sabemos que hay más en nosotros de lo que parece a simple vista. Freud nos enseñó que ser humano es un misterio profundo, complicado y maravilloso que vale la pena explorar todos los días.
¡Freud amaba a los perros! En sus últimos años, a menudo hacía que su perra Chow Chow, Jofi, se sentara en la habitación durante sus sesiones de terapia. Creía que los perros podían detectar si una persona estaba verdaderamente tranquila o ansiosa mejor que la mayoría de los humanos.
Así que, la próxima vez que tengas un sueño extraño o sientas una emoción que no puedes nombrar, recuerda al doctor de Viena. Eres el dueño de un vasto paisaje secreto. Eres un detective, y tu propia mente es el mayor misterio que jamás resolverás.
Algo para Pensar
Si pudieras abrir una puerta al 'sótano secreto' de tu mente solo por cinco minutos, ¿qué es una cosa que esperas encontrar allí?
Aquí no hay respuestas correctas o incorrectas. Tu mente es solo tuya, y cada descubrimiento es solo otra pieza del rompecabezas.
Preguntas sobre Psicología
¿De verdad Freud creía que todos los sueños tenían un significado secreto?
¿Por qué los pacientes de Freud se acostaban en un diván en lugar de sentarse en una silla?
¿Siguen creyendo los médicos de hoy todo lo que dijo Freud?
El Explorador de lo Interno
Sigmund Freud fue como un cartógrafo que intentó trazar un mapa de una tierra que nadie había visto antes. No acertó con cada montaña o río, pero fue la primera persona en mostrarnos que esa tierra existía. Al mirar hacia adentro, nos enseñó que todos somos mucho más profundos e interesantes de lo que parecemos por fuera.