¿Qué pasaría si el mundo en el que vives hoy fuera solo un capítulo en una historia mucho más larga de finales y comienzos?

Hace unos setecientos años, en el alto valle de México, un pueblo llamado los Mexicas construyó una civilización basada en un profundo sentido de asombro y deber. A menudo los llamamos aztecas, y sus historias hablan de un universo que está vivo, en movimiento, y que se equilibra constantemente al borde de un gran Teotl, o fuerza vital.

Imagina estar parado en la orilla de un lago inmenso y reluciente rodeado de altas montañas moradas. En el centro del lago se asienta una ciudad de piedra blanca que parece flotar en el agua como un sueño. Esta era Tenochtitlan, el corazón del mundo azteca. La gente que vivía allí no se veía a sí misma como separada de la naturaleza. Creían que cada planta, cada gota de lluvia y cada persona era parte de una energía gigante y cambiante.

Imagina esto
Una ilustración de la antigua ciudad flotante de Tenochtitlan.

¡Imagina una ciudad sin caminos, solo canales! La gente en Tenochtitlan viajaba en canoa para ir a la escuela o al mercado. Enormes templos pintados de rojo brillante y azul se alzaban sobre el agua, y cada casa tenía un jardín. Era una de las ciudades más limpias y hermosas del mundo en ese momento.

Para entender a los aztecas, debemos ver el mundo a través de sus ojos. No veían a los dioses como personas con problemas humanos, como a menudo hacían los griegos. En cambio, veían a los dioses como fuerzas de la naturaleza. Un dios era el viento, el calor del sol o el repentino estallido de un rayo. Usaban la palabra Nahuatl, su hermoso y poético idioma, para describir cómo todo en el universo estaba conectado.

Finn

Finn says:

"Así que los dioses no eran solo 'personas' en el cielo? ¿Eran en realidad la lluvia misma? Eso hace que el mundo se sienta mucho más vivo, como si cada tormenta fuera un gigante despertando."

Al principio de todo existía un misterio llamado Ometeotl. Este no era solo un dios, sino una pareja: una Madre y un Padre de todas las cosas. Vivían en la parte más alta de los cielos. Representaban la idea de la dualidad, que es la creencia de que todo tiene dos caras: luz y oscuridad, masculino y femenino, vida y muerte. No puedes tener uno sin el otro, y los aztecas creían que la tensión entre estos dos lados es lo que mantiene al mundo en movimiento.

Poeta Náhuatl Anónimo

Venimos solo a soñar. No es verdad, no es verdad, que venimos a vivir a la tierra.

Poeta Náhuatl Anónimo

Encontrado en los Cantares Mexicanos, una colección de cantos. Los poetas creían que nuestra vida en la tierra es como un sueño temporal, y que las únicas cosas 'reales' son los dioses y los espíritus.

La Historia de los Cinco Soles

Los aztecas creían que actualmente estamos viviendo en la quinta versión del mundo. Llamaban a estas eras los Cinco Soles. Cada uno de los cuatro mundos anteriores al nuestro terminó en un gran desastre porque el equilibrio del universo se perdió. El primer mundo fue destruido por jaguares, el segundo por grandes vientos, el tercero por una lluvia de fuego, y el cuarto por una inundación masiva.

¿Sabías que...?
Un jaguar estilizado al estilo azteca en un cielo estrellado.

¡Los aztecas creían que el primer mundo fue destruido porque los humanos eran demasiado pequeños y ¡los jaguares tenían demasiada hambre! En cada historia, el mundo termina porque los humanos o los dioses olvidaron mantener las cosas en equilibrio.

Cada vez que un mundo terminaba, los dioses tenían que reunirse y descubrir cómo empezar de nuevo. Esto nos dice algo importante sobre cómo los aztecas veían el mundo. No veían el tiempo como una línea recta con un principio y un fin. En cambio, lo veían como un círculo. Si algo termina, significa que algo nuevo está a punto de nacer. Es parecido a cómo un incendio forestal, aunque aterrador, despeja el camino para que broten nuevas semillas.

Mira

Mira says:

"Me gusta la idea de que el mundo termine y comience de nuevo. Es como el reciclaje que hacemos hoy en día, tomando lo viejo y convirtiéndolo en algo completamente nuevo."

Nuestro mundo actual se llama el Quinto Sol, o el Sol del Movimiento. Los dioses lo crearon en un lugar llamado Teotihuacán, la Ciudad de los Dioses. Pero había un problema: el sol no quería moverse por el cielo. Se quedaba quieto, quemando la tierra con su calor. Los dioses se dieron cuenta de que para que el sol se moviera, tenían que dar algo de sí mismos. Tenían que sacrificar su propia energía para mantener girando el ciclo de la vida.

Inténtalo

Piensa en la 'energía' que usas todos los días. Para mantener tu cuerpo en movimiento, comes. Para mantener una amistad, das tu tiempo y amabilidad. Los aztecas pensaban en el sacrificio como una forma de 'alimentar' el universo. ¿Qué es una cosa que puedes 'dar' a tu entorno hoy para mantenerlo sano y equilibrado?

La Serpiente Emplumada y el Espejo Humeante

Dos de las figuras más famosas en estas historias son Quetzalcóatl y Tezcatlipoca. Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada, representaba la sabiduría, el viento y el aliento de la vida. A menudo era representado como una mezcla de pájaro y serpiente: una criatura que podía tocar tanto el cielo como la tierra. Fue él quien viajó al inframundo para encontrar los huesos de la gente de los mundos anteriores para poder crear humanos para el Quinto Sol.

Eduardo Matos Moctezuma

Los dioses crearon el mundo con su propio sacrificio. Somos los 'macehualtin', los merecidos por su sangre.

Eduardo Matos Moctezuma

Un famoso arqueólogo mexicano. Él explica que los aztecas se veían a sí mismos como 'en deuda' con los dioses porque los dioses sufrieron para dar a los humanos un lugar donde vivir.

Tezcatlipoca, cuyo nombre significa Espejo Humeante, era el opuesto de Quetzalcóatl. Representaba el cielo nocturno, el destino y las cosas que no podemos ver. Llevaba un espejo hecho de obsidiana, un vidrio volcánico negro, que usaba para ver en el corazón de los humanos. Mientras Quetzalcóatl era un creador, Tezcatlipoca era un desafiante. Eran como dos hermanos que siempre estaban compitiendo, y su constante tira y afloja es lo que creaba el viento y las estaciones.

Dos lados
Quetzalcóatl

Creía en enseñar a los humanos a cultivar maíz, escribir libros y encontrar sabiduría. Es la luz y la estrella de la mañana.

Tezcatlipoca

Creía que la vida era una prueba y que los desafíos hacen a las personas más fuertes. Es la sombra, la noche y el espejo mágico.

Vivir en el Quinto Sol

Para un niño azteca, la mitología no era solo un cuento en un libro: era una forma de vivir cada día. Usaban un calendario especial llamado el Tonalpohualli, que seguía las diferentes energías de los días. Cada día tenía un nombre, como 1-Conejo o 7-Pedernal, y cada nombre te decía qué tipo de humor estaba teniendo el universo. Ayudaba a la gente a decidir cuándo plantar maíz, cuándo comenzar un viaje o incluso cómo sería la personalidad de un recién nacido.

Finn

Finn says:

"¡Imagina si tu cumpleaños te diera un 'estado de ánimo' para todo el año basado en un calendario de animales y piedras! Espero ser un día 1-Jaguar."

Los aztecas también practicaban el Sacrificio, que es una palabra que puede sonar muy aterradora hoy en día. A menudo pensamos que es algo violento, pero para los aztecas, era más como una deuda. Creían que los dioses habían dado sus vidas para crear el sol y la lluvia. Si los humanos no devolvían algo: flores, canciones, incienso o incluso sangre, los dioses se quedarían sin energía y el mundo se detendría. Era su forma de dar las gracias por el regalo de la vida.

Nezahualcóyotl

¿Es cierto que uno vive con raíces en la tierra? No para siempre en la tierra, solo un ratito aquí.

Nezahualcóyotl

Fue un gran rey y poeta conocido como el 'Coyote Hambriento'. Pasó gran parte de su tiempo pensando en cómo las cosas hermosas, como el jade y las plumas, eventualmente se rompen o se desvanecen, haciendo la vida más preciosa.

Incluso construyeron jardines que flotaban sobre el agua, llamados Chinampas. Eran maestros ingenieros que convirtieron un lago pantanoso en un paraíso de flores y verduras. Para ellos, la agricultura era un acto sagrado. Cuando un agricultor ponía una semilla en la tierra, estaba participando en el gran ciclo de los Cinco Soles. Estaba ayudando a la tierra a dar vida, tal como lo hicieron los dioses al principio de los tiempos.

¿Sabías que...?

La palabra 'Chocolate' viene de la palabra náhuatl 'xocoatl'. Los aztecas creían que las semillas de cacao eran un regalo del dios Quetzalcóatl. No lo comían como barra, ¡lo bebían como una bebida espumosa, picante y amarga mezclada con chiles!

Viaje al Inframundo

¿Qué pasaba después de que la vida terminaba? Los aztecas creían en un lugar llamado Mictlán, una tierra de los muertos que no era aterradora, sino simplemente tranquila y fría. Estaba gobernada por Mictlantecuhtli, el Señor de los Muertos, que usaba una máscara hecha de calavera. Para llegar allí, un alma tenía que viajar durante cuatro años a través de nueve niveles difíciles, cruzando ríos profundos y montañas que chocaban entre sí.

El Viaje del Pueblo Mexica

1100s - 1200s
El pueblo Mexica abandona su hogar mítico de Aztlán, buscando una señal de sus dioses para construir un nuevo hogar.
1325
Ven un águila posada sobre un nopal devorando una serpiente en una isla del Lago de Texcoco. ¡Esta es la señal! Comienzan a construir Tenochtitlan.
1428 - 1519
El Imperio Azteca crece hasta convertirse en la civilización más poderosa de Centroamérica, con millones de personas compartiendo sus historias.
1521
Llegan exploradores españoles. Aunque el Imperio cae, el idioma azteca y muchos mitos son preservados por la gente que aún vive allí.
Hoy
Símbolos aztecas, como el águila y la serpiente, están en la bandera mexicana, y el espíritu de 'Teotl' vive en festivales y arte.

El viaje era largo, pero no tenías que hacerlo solo. Los aztecas creían que un perro especial, el Xoloitzcuintli, ayudaría a guiarte a través del primer río. Esta es la razón por la que muchas familias hoy en México todavía celebran el Día de Muertos. Es una tradición que proviene directamente de estas creencias ancestrales, mostrando que la muerte no es una desaparición, sino un viaje a otra parte del círculo.

Algo para Pensar

Si fueras un dios creando el Sexto Sol, ¿qué parte de nuestro mundo de hoy querrías conservar y qué cambiarías para que estuviera más equilibrado?

Aquí no hay respuestas correctas o incorrectas. Los aztecas creían que el mundo siempre está cambiando, y cada nuevo comienzo es una oportunidad para aprender del pasado.

Aunque el Imperio Azteca terminó hace cientos de años, sus ideas sobre el equilibrio y la energía de la tierra todavía están con nosotros. Cuando miramos las estrellas o nos preguntamos por qué cambian las estaciones, estamos haciendo las mismas preguntas que se hacían la gente de Tenochtitlan. Nos recuerdan que todos somos cuidadores de nuestro mundo, y es nuestro trabajo mantener el Sol del Movimiento brillando para la próxima generación.

Preguntas sobre Religión

¿Los aztecas realmente pensaban que el mundo iba a terminar?
Sí, pero no lo veían como un aterrador 'fin del juego'. Creían que el mundo era frágil y que su trabajo era ayudar a los dioses a mantenerlo en funcionamiento el mayor tiempo posible a través de rituales y cuidados.
¿Por qué hay tantas serpientes en el arte azteca?
Para los aztecas, las serpientes representaban la tierra y el poder del crecimiento porque mudan su piel para 'renacer'. La Serpiente Emplumada, Quetzalcóatl, combinaba este poder terrestre con el poder celestial de las aves.
¿Quién era el dios azteca más importante?
¡Dependía de a quién le preguntaras! A los agricultores les encantaba Tláloc (el dios de la lluvia), mientras que los líderes honraban a Huitzilopochtli (el dios del sol y la guerra). Sin embargo, creían que todos los dioses eran solo diferentes caras de la misma energía, el Teotl.

El Círculo Continúa

Las historias de los aztecas nos recuerdan que el mundo es un rompecabezas gigante y en movimiento donde cada pieza importa. Ya sea un jardín flotante o un poema sobre un sueño, su cultura se construyó sobre la idea de que todos estamos conectados a la tierra y a las estrellas. La próxima vez que veas salir el sol, piensa en él como el Quinto Sol, que sigue moviéndose por el cielo gracias a las historias que contamos y a la forma en que cuidamos nuestro mundo.