1La Búsqueda del Arcoíris de la Naturaleza
Miles de años antes de que pudieras ir a una tienda y comprar un juego de acuarelas, ¡el mundo era el laboratorio de un artista! Los primeros humanos eran mitad detectives y mitad científicos, recorriendo la tierra en busca de materiales vibrantes para contar sus historias. No solo miraban las flores; miraban la tierra bajo sus pies. Al moler minerales terrosos como el ocre amarillo y rojo, crearon las primeras pinturas del mundo. ¡Estos "pigmentos de tierra" eran tan duraderos que todavía podemos verlos hoy en las paredes de las cuevas, luciendo tan brillantes como hace 30,000 años!
2Piedras Preciosas y Bichitos Minúsculos
Algunos colores eran tan difíciles de encontrar que valían más que el oro. Un ejemplo famoso es el 'ultramar', un azul profundo hecho de una piedra semipreciosa llamada Lapislázuli. Esta piedra tenía que extraerse en las montañas de Afganistán y transportarse miles de kilómetros a través de desiertos. Si un artista quería un rojo brillante, podría buscar un insecto diminuto llamado cochinilla. Al secar y triturar estos pequeños bichos, extraían un poderoso pigmento llamado carmín. ¡Se necesitan alrededor de 70,000 de estos diminutos insectos solo para hacer medio kilo de tinte rojo!
3La Magia de la Química Antigua
A medida que las civilizaciones crecían, la gente aprendía a usar el calor y la química para inventar tonos completamente nuevos. Los antiguos egipcios fueron maestros en esto; crearon el 'Azul Egipcio' alrededor del 2,500 a.C. mezclando arena, cobre y cal, ¡y luego calentándolo en un horno a unos abrasadores 900 grados Celsius! Este fue el primer pigmento sintético del mundo. Otros artistas usaron plantas como el índigo para azules profundos o el azafrán para amarillos dorados. Ya fuera hirviendo raíces o moliendo cristales, hacer pintura era un proceso mágico de convertir el mundo natural en una obra maestra.