1Gigantes de Pie y Durmientes Pesados
Cuando pesas tanto como diez autobuses escolares, ¡levantarse del suelo es mucho trabajo! Por eso los científicos creen que los gigantescos saurópodos de cuello largo como el Braquiosaurio a menudo dormían de pie. Al igual que los elefantes y jirafas modernos, estos enormes herbívoros probablemente bloqueaban sus rodillas y tomaban siestas cortas de energía mientras permanecían erguidos. Esto los ayudaba a estar listos para huir rápidamente si llegaba un depredador hambriento. Para un dinosaurio de 40 toneladas, acostarse no era solo una siesta, ¡era un gran ejercicio!
2El Fósil del Dragón Durmiente
¿Cómo sabemos que a algunos dinosaurios les gustaba estar cómodos? Los científicos encontraron un fósil de un pequeño dinosaurio llamado Mei long, que significa "dragón durmiente". Este increíble hallazgo muestra al dinosaurio acurrucado en una bola apretada con su cola envuelta alrededor de su cuerpo y su cabeza metida debajo del brazo. ¡Así es exactamente como muchas aves duermen hoy en día para evitar que se escape el calor corporal! Esto sugiere que muchos dinosaurios más pequeños eran de sangre caliente y les encantaba un buen arrullo para mantenerse calientes durante las frías noches prehistóricas.
3Peligro a la Hora de Dormir
Encontrar un lugar seguro para descansar era cuestión de vida o muerte en la era Mesozoica. Aunque un T-Rex era el rey del día, incluso él tenía que tener cuidado al cerrar los ojos. Los dinosaurios más pequeños y rápidos probablemente se escondían en helechos espesos o se posaban en ramas bajas de árboles para pasar desapercibidos. Los dinosaurios acorazados, como el espinoso Anquilosaurio, tenían un sistema de seguridad incorporado. Incluso mientras descansaban, su piel gruesa y sus placas óseas actuaban como una armadura, ¡haciendo muy difícil para un cazador dar un mordisco sin llevarse un puñado de hueso!