1El Mundo Mágico de los Jeroglíficos
En el Antiguo Egipto, ¡ser escriba era como tener un superpoder! Mientras que la mayoría de la gente del reino no sabía leer ni escribir, los escribas pasaban hasta 12 años en la "escuela de escribas" aprendiendo más de 700 símbolos jeroglíficos diferentes. Estas no eran solo letras; eran hermosos dibujos de animales, personas y objetos. Los egipcios creían que las palabras tenían poderes mágicos, por lo que se pensaba que escribir el nombre de una persona ayudaba a que viviera para siempre. Esto convirtió a los escribas en algunas de las personas más respetadas de la sociedad, solo por debajo de la familia real y los sacerdotes.
2Herramientas del Oficio Real
Los escribas no usaban cuadernos ni bolígrafos como los que usamos hoy. En su lugar, llevaban paletas de madera especiales que contenían pastillas de tinta negra y roja. Hacían tinta negra con hollín y tinta roja con un mineral llamado ocre. Para escribir, usaban plumas hechas de delgados juncos de río, masticando las puntas para hacerlas suaves como un pincel diminuto. Su papel, llamado papiro, se hacía presionando tiras delgadas de juncos en un patrón entrecruzado. Como el papiro era caro, los estudiantes a menudo practicaban sus signos primero en pedazos de cerámica rota o piedra caliza lisa.
3Días Ocupados en el Palacio del Faraón
Los escribas eran el cerebro detrás del Imperio Egipcio. Trabajaban en todas las partes del gobierno, desde contar el grano en los almacenes reales hasta escribir las leyes de la tierra. Algunos escribas incluso trabajaban como mensajeros secretos para el faraón o decoraban las paredes de tumbas gigantes con hechizos del Libro de los Muertos. Registraban la altura de las inundaciones del río Nilo cada año, lo que ayudaba a los agricultores a saber cuándo plantar sus cultivos. ¡Sin estos escritores expertos, no sabríamos casi nada sobre la increíble historia del Antiguo Egipto hoy!