1Semillas que Vuelan y Flotan
¡Imagina ser una semillita que necesita encontrar un hogar! Como las plantas madre no pueden caminar, convierten a sus semillas en pequeñas aventureras. Algunas plantas, como los dientes de león, crean "paracaídas" esponjosos para que sus semillas puedan flotar con la brisa por kilómetros. Otras, como el gigantesco coco, están construidas como barcos resistentes. Un coco puede sobrevivir dando tumbos en las olas saladas del océano por más de 100 días, ¡eso es más de 3 meses! Viajan a través de océanos enteros hasta que llegan a una playa arenosa donde finalmente pueden echar raíces y convertirse en una palmera.
2Polizones y Explosiones
La naturaleza tiene maneras muy sigilosas de mover las semillas. ¿Alguna vez has encontrado un "cardillo" espinoso pegado a tus calcetines? Esas son semillas de la planta de bardana, ¡y usan ganchitos diminutos que funcionan exactamente como el velcro! Se agarran al pelo de los animales o incluso a tu ropa para que las lleven de paseo a un vecindario nuevo. Pero algunas plantas son aún más dramáticas: usan la "dispersión balística". Cuando sus vainas de semillas se secan y se tensan, ¡se abren de golpe con tanta fuerza que las semillas salen disparadas como pequeños cañones, aterrizando a casi 5 metros de distancia de la planta madre!
3¿Por Qué Necesitan Viajar las Semillas?
Quizás te preguntes por qué las semillas no se quedan donde están. Si todas las semillas de un árbol grande cayeran justo debajo de sus ramas, estarían en grandes problemas. El gran árbol padre acapararía toda la luz solar con sus hojas gigantes, y sus raíces profundas absorberían toda el agua. Al esparcirse, las plantas "bebé" consiguen su propio espacio para encontrar el 100% de los nutrientes que necesitan para crecer grandes y fuertes. Este viaje es esencial para mantener nuestro planeta verde y asegurar que diferentes tipos de plantas puedan sobrevivir en muchísimos lugares distintos.