1El Mundo Antes del Cierre Rápido
¡Imagina prepararte para ir a la escuela, pero tener que abrochar 20 botones diminutos en cada zapato y otros 30 en tu chaqueta! Antes de que se perfeccionara la cremallera, así era la vida diaria. A finales del siglo XIX, los inventores estaban desesperados por encontrar un 'cierre' más rápido que los botones o los cordones. El primer intento en 1893 por Whitcomb Judson se llamó "Clasp Locker" (Cerrador de Broches), pero era complicado y a menudo se abría en el momento equivocado. Tuvieron que pasar otros veinte años de ajustes antes de que el mundo finalmente tuviera una versión que funcionara a la perfección cada vez.
2El Secreto de los Dientes Entrelazados
Entonces, ¿cómo se mantiene cerrado este ingenioso invento? Si miras de cerca una cremallera, verás dos hileras de dientecitos hechos de metal o plástico. Cada diente tiene un pequeño bulto (un gancho) en la parte superior y un pequeño agujero (un hueco) en la parte inferior. Cuando tiras del deslizador hacia arriba, actúa como una cuña que obliga al gancho de un diente a entrar en el hueco del diente directamente enfrente. Como hay docenas de estos pares uniéndose a la vez, la conexión es increíblemente fuerte y no se abrirá hasta que el deslizador baje para separarlos.
3De Botas al Espacio Exterior
Las cremalleras no siempre se usaron para sudaderas y pantalones vaqueros. A principios del siglo XX, se usaban principalmente para bolsas de tabaco y botas de goma. De hecho, el nombre "zipper" (cremallera) fue inventado por la compañía B.F. Goodrich porque ¡les encantaba el sonido zip que hacía en sus nuevas botas! Hoy en día, usamos cremalleras para casi todo. Mantienen a los campistas seguros en las tiendas de campaña, sujetan equipajes pesados e incluso sellan los trajes presurizados de alta tecnología que usan los astronautas en el espacio. ¡Es una máquina sencilla que resolvió un problema gigantesco!