¿Alguna vez has hecho algo malo solo porque sabías que no debías hacerlo?
Hace unos 1.600 años, un hombre llamado Agustín se sentó a escribir la primera autobiografía verdadera del mundo. No solo escribió sobre sus aventuras: escribió sobre sus sentimientos, sus errores y sus preguntas interminables sobre la verdad y el tiempo.
Imagina estar al borde del mar Mediterráneo en el año 380. El sol es fuerte, la arena es dorada y el aire huele a sal y a olivas. Este era el mundo de Agustín, un estudiante brillante del Norte de África que no podía dejar de preguntarse por qué el mundo es como es.
Creció en un pueblo llamado Tagaste, en lo que hoy llamamos Argelia. En aquel entonces, formaba parte del enorme Imperio Romano. Agustín era bereber, miembro de la gente local que había vivido allí durante miles de años, pero hablaba y escribía en latín.
Imagina la biblioteca de Hipona. Está llena de miles de pergaminos hechos de papiro. Afuera, el sol del Mediterráneo es brillante, pero adentro hace fresco y silencio. Agustín está sentado en un escritorio de madera, mojando una pluma de caña en tinta negra, escribiendo pensamientos que la gente seguirá leyendo dentro de 1.600 años.
Sus padres notaron desde el principio que era increíblemente inteligente. Ahorraron cada centavo que tenían para enviarlo a las mejores escuelas. Querían que se convirtiera en un famoso maestro de la retórica, que es el arte de hablar tan bien que puedes convencer a cualquiera de lo que sea.
Agustín era muy bueno en eso. Viajó a ciudades grandes y ruidosas como Cartago, Roma y Milán. Amaba la fama, le encantaba ganar discusiones y le gustaba divertirse con sus amigos. Sin embargo, incluso cuando tenía todo lo que creía querer, sentía que le faltaba algo.
Mira says:
"Agustín me recuerda a un experto en rompecabezas. Tenía todas estas piezas de su vida: fama, amigos, libros: pero seguía sintiendo que la pieza más importante aún se escondía debajo del sofá."
El Misterio de las Peras
Una de las historias más famosas que Agustín contó fue sobre un peral. Cuando tenía unos dieciséis años, él y un grupo de amigos salieron en medio de la noche. Encontraron un árbol vecino cargado de fruta.
No robaron las peras porque tuvieran hambre. De hecho, Agustín dijo que las peras ni siquiera eran muy sabrosas, y él tenía mejores en casa. Sacudieron el árbol, recogieron la fruta y luego la tiraron a unos cerdos.
Las 'Confesiones' de Agustín fue el primer libro en la historia en el que alguien miraba hacia atrás a su infancia e intentaba comprender su propia psicología. Antes que él, la mayoría de la gente solo escribía sobre las cosas 'grandes' como guerras o reyes. Agustín pensó que las cosas pequeñas, como robar una pera, eran igual de importantes.
Este pequeño suceso lo atormentó por el resto de su vida. ¿Por qué lo hizo? Si las peras no eran buenas y no las necesitaba, ¿por qué fue tan divertido tomarlas? Se dio cuenta de que lo hizo simplemente porque estaba prohibido.
Comenzó a pensar que los humanos tenemos una extraña 'inquietud' dentro de nosotros. A menudo elegimos cosas que no nos hacen felices, o cosas que son crueles, solo para ver qué se siente tener el control. Esto lo llevó a hacerse una pregunta enorme: ¿De dónde viene la 'maldad'?
![]()
Tenemos un corazón inquieto hasta que descansa en Ti.
Un Agujero en la Luz
Durante mucho tiempo, Agustín siguió a un grupo llamado los Maniqueos. Ellos creían que el mundo era un campo de batalla literal entre un Dios Bueno de la Luz y un Dios Malo de la Oscuridad. Para ellos, el 'Mal' era algo real y físico que vivía en el mundo.
Pero a medida que Agustín estudiaba más filosofía, especialmente las ideas de Platón, comenzó a no estar de acuerdo. Ideó una idea alucinante. Sugirió que el mal no es una 'cosa' en absoluto. En cambio, es la ausencia del bien.
El Mal es una fuerza real y poderosa o un 'Dios Oscuro' que lucha contra la Luz. Es como una pintura negra que alguien salpicó sobre una pared blanca.
El Mal no es una sustancia en absoluto. Es solo la 'privación' (la falta) del bien. Es más como un agujero en la pared que una salpicadura de pintura.
Piensa en un agujero en tu camiseta favorita. Puedes ver el agujero, y el agujero puede ser un problema, pero ¿puedes ir a la tienda a comprar una bolsa de 'agujeros'? No, porque un agujero es solo un lugar donde falta la tela.
Agustín argumentó que todo en el universo es naturalmente bueno. Cuando vemos algo 'malo' o 'malvado', en realidad estamos viendo un lugar donde la bondad ha sido quitada u olvidada. Es como una sombra: una sombra no es una manta oscura echada en el suelo, es solo un lugar donde se bloquea la luz.
Finn says:
"Entonces, si el mal es como una sombra, ¿significa eso que no deberíamos tenerle miedo? No puedes ser herido por una sombra, ¿pero no hace que la habitación se sienta diferente, verdad?"
El Misterio del Tiempo
Agustín no solo se preocupaba por la bondad: también se preocupaba por el reloj. Pasó una gran parte de su vida tratando de averiguar qué es el tiempo. Esta es una pregunta que todavía hoy hace rascarse la cabeza a científicos y filósofos.
Notó algo muy extraño. El 'pasado' ya no existe, porque se ha ido. El 'futuro' aún no existe, porque no ha pasado. Y el 'presente' es tan corto que en el momento en que piensas en él, ya se ha convertido en pasado.
Intenta atrapar el 'Ahora'. Quédate quieto durante diez segundos. ¡Cada vez que piensas 'este es el presente', ese momento ya se ha movido al pasado! Agustín se dio cuenta de que nuestras mentes son como un puente que conecta lo que recordamos con lo que esperamos.
Si ninguna de esas partes del tiempo 'existe' en el mundo, ¿dónde están? La respuesta de Agustín fue que el tiempo existe en nuestra conciencia. Nuestras mentes crean el tiempo al recordar lo que sucedió y esperar lo que sucederá después.
Creía que Dios, sin embargo, vive en la eternidad. Para Agustín, la eternidad no es solo un tiempo muy largo. Es un lugar completamente fuera del tiempo, donde todo lo que sucedió y sucederá se ve a la vez, como un mapa gigante extendido sobre una mesa.
![]()
¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé: si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé.
Las Dos Ciudades
Mientras Agustín estaba ocupado pensando en el tiempo y la luz, el mundo a su alrededor se estaba desmoronando. En el año 410, la ciudad de Roma fue atacada y capturada por un grupo llamado los Visigodos. Para la gente que vivía entonces, esto fue como el fin del mundo.
Todo el mundo estaba aterrorizado. Muchas personas culparon a la nueva religión, el cristianismo, por hacer débil al Imperio. Agustín decidió escribir un libro enorme llamado La Ciudad de Dios para ayudar a la gente a entender lo que estaba pasando con su historia.
Mira says:
"Es como tener dos aplicaciones diferentes abiertas en tu teléfono a la vez. Una es para tus propios juegos y la otra es un chat grupal donde ayudas a tus amigos. Siempre estamos cambiando entre ellas."
Dijo que todos en el mundo viven en dos 'ciudades' diferentes al mismo tiempo. No son ciudades con murallas y puertas, sino ciudades en nuestros corazones. Las llamó la Ciudad del Hombre y la Ciudad de Dios.
- La Ciudad del Hombre se construye sobre el 'amor a sí mismo'. Se trata del poder, de querer ser mejor que los demás y de guardar cosas para uno mismo.
- La Ciudad de Dios se construye sobre el 'amor a los demás'. Se trata de ser amable, buscar la verdad y trabajar por el bien de todos.
Agustín argumentó que los imperios terrenales, como Roma, siempre se desmoronarán porque están construidos sobre la Ciudad del Hombre. Pero la Ciudad de Dios es eterna porque el amor y la verdad no tienen fecha de caducidad. Les dijo a las personas que no temieran al mundo cambiante, sino que se enfocaran en qué 'ciudad' estaban construyendo con sus elecciones.
Agustín es el 'Patrono de los Impresores'. ¡Esto es gracioso porque la imprenta ni siquiera se inventó hasta 1.000 años después de que él muriera! La gente le dio este título porque escribió tantos libros (¡más de cinco millones de palabras!) que mantuvo muy ocupados a los primeros copistas.
Viviendo a través del Fin
Agustín terminó su vida en la ciudad de Hipona, donde se había convertido en un líder (un obispo). Incluso al envejecer, no dejó de escribir. Pasó sus últimos días con sus amigos, hablando de ideas y ayudando a sus vecinos.
Mientras yacía muriendo, un grupo de invasores llamados Vándalos estaba rodeando su ciudad. Podía escuchar los sonidos de la guerra fuera de su ventana. Sin embargo, se mantuvo tranquilo, concentrado en los libros de su biblioteca y en las personas que lo necesitaban.
![]()
Ama, y haz lo que quieras.
Agustín a Través de las Edades
Sus ideas cambiaron la forma en que la gente en Europa pensaba durante más de mil años. Fue una de las primeras personas en decir que nuestro 'mundo interior' —nuestros pensamientos y recuerdos— es tan importante como el 'mundo exterior' de árboles y piedras. Nos enseñó que está bien estar inquieto y lleno de preguntas, porque buscar respuestas es cómo crecemos.
Algo para Pensar
Si pudieras hablar con el Agustín del futuro, ¿qué le preguntarías sobre el tiempo?
Aquí no hay respuestas correctas o incorrectas. Pensar en el tiempo es como mirar dentro de un pozo muy profundo: cuanto más miras, más ves.
Preguntas sobre Filosofía
¿Agustín fue una persona real?
¿Qué es el 'Pecado Original'?
¿Por qué se le llama 'Agustín de Hipona'?
Sigue Explorando
Agustín nos enseñó que estar 'inquieto' no es algo malo. Es el motor que nos impulsa a encontrar la verdad. La próxima vez que veas una sombra o un agujero en un calcetín, recuerda al chico del Norte de África que vio toda una filosofía en los espacios vacíos.