Imagina que vas caminando por una calle tranquila y ves un billete de diez dólares brillando en la acera.

No hay nadie alrededor que te vea recogerlo. Ese momento, en el que tu cerebro empieza a sopesar qué hacer después, es el comienzo de la Ética: la rama de la filosofía que explora cómo decidimos qué está bien y qué está mal a través de la Razón y la reflexión.

Imagina que encontraste ese dinero. Una parte de ti piensa en el helado que podrías comprar. Otra parte se pregunta si la persona que lo perdió está preocupada. Este «tironeo» en tu mente es algo que los seres humanos han estado haciendo durante miles de años.

Imagina esto
Una vibrante acuarela de un antiguo mercado griego bajo un cielo azul brillante.

Imagina el bullicioso mercado de la Antigua Atenas. Hueles la carne asada y las aceitunas saladas. Escuchas a cientos de personas discutiendo sobre política y el precio del grano. En medio de todo, un hombre descalzo detiene a la gente para preguntarles por qué creen que son buenos. Este fue el lugar donde nació la ética occidental.

Los científicos creen que los humanos siempre hemos tenido un sentido de la justicia. Incluso en tiempos muy antiguos, las personas tenían que trabajar juntas para sobrevivir. Si una persona se quedaba con toda la comida mientras los demás cazaban, el grupo se desmoronaba. Esta necesidad básica de equilibrio se convirtió en lo que ahora llamamos Moralidad: el conjunto de reglas o hábitos que nos ayudan a vivir juntos.

Pero la ética es un poco diferente a solo seguir reglas. Las reglas te dicen qué hacer, pero la ética pregunta por qué deberías hacerlo. Es la diferencia entre detenerse en un semáforo en rojo porque no quieres una multa, y detenerse porque te importa la seguridad de los demás.

Sócrates

La vida sin examen no merece la pena ser vivida.

Sócrates

Sócrates dijo esto durante su juicio en Atenas. Creía que lo más importante que una persona podía hacer era pensar profundamente en sus propias elecciones y creencias en lugar de simplemente seguir a la multitud.

Las soleadas calles de Atenas

Para ver dónde empezaron a tomar forma estas grandes preguntas, tenemos que viajar unos 2,400 años atrás a la Antigua Grecia. Específicamente, vamos a la ciudad de Atenas. Este era un lugar donde a la gente le encantaba hablar, discutir y pensar al aire libre.

Había un hombre llamado Sócrates que pasaba todo el día en el mercado, que se llamaba el Ágora. No tenía un aula ni un libro de texto. En su lugar, simplemente se acercaba a la gente y les hacía preguntas que parecían sencillas pero que en realidad eran muy difíciles. Preguntaba: "¿Qué es la justicia?" o "¿Qué es la valentía?".

Finn

Finn says:

"Un momento, si Sócrates solo hacía preguntas todo el día, ¿cómo lograba hacer algo? ¿Qué pasaba si hacía una pregunta y la respuesta era simplemente 'no lo sé'?"

Sócrates creía que a menudo hacemos las cosas mal simplemente porque no hemos pensado lo suficiente en ellas. Pensaba que si realmente entendiéramos qué es lo bueno, naturalmente querríamos hacerlo. A esto lo llamó la "vida sin examen", y pensaba que era muy aburrida e incluso un poco peligrosa.

¿Sabías que...?
La palabra griega para ética tallada en una piedra cálida.

La palabra 'Ética' viene de la palabra griega 'ethos', que significa 'carácter' o 'costumbre'. Originalmente describía la forma en que un grupo de personas vivía unido en su hogar o 'lugar habitual'.

Su alumno, Platón, llevó estas ideas más lejos. Platón pensaba que ser "bueno" era como ver una luz brillante. Una vez que la veías con claridad, nunca podías volver a vivir en la oscuridad. Pero fue el propio alumno de Platón, Aristóteles, quien nos dio una de las formas más prácticas de pensar en la ética.

Aristóteles y el Justo Medio

Aristóteles no creía que ser bueno consistiera en seguir una larga lista de leyes. En cambio, pensaba que se trataba de construir un Carácter fuerte. Creía que nos volvemos buenos haciendo cosas buenas una y otra vez hasta que se convierten en hábitos.

Se le ocurrió una idea famosa llamada el Justo Medio. Notó que la mayoría de las cosas en la vida tienen dos extremos: demasiado o demasiado poco. Ser una buena persona significaba encontrar el equilibrio perfecto justo en el medio.

Inténtalo

El jarrón roto: Imagina que rompes accidentalmente un jarrón mientras juegas. Nadie te vio. Una persona de 'Reglas' podría decir 'Siempre di la verdad'. Una persona de 'Consecuencias' podría pensar 'Si lo digo, mis padres se pondrán tristes. Si no lo digo, nadie se pone triste'. ¿Qué crees que es mejor? ¿Por qué?

Tomemos el ejemplo de la valentía. Si tienes muy poca, eres un cobarde. Si tienes demasiada, eres temerario y corres riesgos tontos. La valentía es el "justo medio" en el centro. Aristóteles pensaba que debíamos usar nuestra mente para encontrar ese punto medio en todo lo que hiciéramos.

Mira

Mira says:

"¡Eso del 'Justo Medio' tiene mucho sentido! Es como cuando un plato de sopa no te gusta si está helado o hirviendo, sino cuando está en el punto medio exacto."

¿Por qué lo hacemos?

A medida que pasó el tiempo, los pensadores empezaron a estar en desacuerdo sobre la parte más importante de una elección. ¿Es la razón por la que lo hiciste, o es lo que realmente sucede como resultado? Esta división creó dos de las escuelas de pensamiento más grandes de la ética.

Un grupo, dirigido más tarde por un hombre llamado John Stuart Mill, se centró en la Consecuencia. Creían que la elección correcta es la que crea la mayor felicidad para el mayor número de personas. Esto se llama Utilitarismo.

Dos lados
El Resultado (Utilitaristas)

Se enfoca en el final. La mejor acción es la que hace feliz a más personas. Si tienes que decir una mentira pequeña para salvar una fiesta sorpresa, ¡lo haces!

La Regla (Kantianos)

Se enfoca en la acción misma. Algunas cosas, como mentir, siempre están mal. Deberías decir la verdad aunque arruines la sorpresa, porque la verdad es un deber.

Imagina que tienes una entrada extra para el cine. Podrías dársela a tu mejor amigo, o podrías dársela a un niño nuevo que no tiene ningún amigo. Un utilitarista podría decir que dársela al niño nuevo es mejor porque crea un "salto" de felicidad más grande para todo el grupo.

Aristóteles

Somos lo que hacemos día tras día. La excelencia, entonces, no es un acto, sino un hábito.

Aristóteles

Aristóteles creía que ser una 'buena persona' no era algo que hacías de vez en cuando. Pensaba que era una habilidad que tenías que practicar todos los días, igual que tocar un instrumento o practicar un deporte.

Del otro lado estaba un pensador llamado Immanuel Kant. A él no le importaban tanto los resultados como las reglas. Creía que tenemos el Deber de hacer lo correcto, pase lo que pase después. Propuso una prueba: antes de hacer algo, pregúntate: "¿Y si todo el mundo hiciera esto?".

Si el mundo se volviera un desastre porque todos hicieran lo mismo (como mentir o robar), entonces no deberías hacerlo. Ni una sola vez. Para Kant, ser bueno significaba ser coherente y seguir tus propias leyes internas.

Finn

Finn says:

"Si me pregunto '¿Y si todo el mundo hiciera esto?' antes de comerme una caja entera de galletas, creo que habría una escasez mundial de galletas. ¿Eso lo hace algo malo?"

A través de los tiempos

La ética no se quedó en la Antigua Grecia ni en las bibliotecas de Europa. Viajó por todo el mundo, cambiando a medida que los humanos descubrían nuevas cosas sobre sí mismos y el planeta.

A través de los tiempos

400 a.C.
Sócrates y Aristóteles definen la ética como la búsqueda de la 'buena vida' y el carácter virtuoso en Atenas.
1200s
Tomás de Aquino combina la filosofía antigua con la religión, argumentando que la ética es parte de una 'ley natural' integrada en el universo.
1700s
La Ilustración: Pensadores como Kant y Mill se alejan de la religión e intentan usar la lógica pura y la ciencia para decidir qué es lo correcto.
1948
Las Naciones Unidas crean la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un acuerdo ético para todo el mundo.
Hoy
La ética ahora explora nuevas fronteras, como la forma en que debemos tratar a la Inteligencia Artificial y cómo proteger nuestro medio ambiente.

En el mundo moderno, la ética se ha vuelto aún más compleja. Ahora tenemos que pensar en cómo nuestras elecciones afectan a las personas al otro lado del océano, o incluso a los animales y plantas que comparten nuestro planeta. Esto requiere mucha Empatía: la capacidad de comprender y compartir los sentimientos de otra persona.

Algunas personas piensan en la ética como una balanza que pesa diferentes intereses. Otros la ven como un espejo que refleja el tipo de persona que queremos ser. Rara vez hay una respuesta "perfecta" en la que todos estén de acuerdo, y ese es precisamente el punto.

¿Sabías que...?

Casi todas las religiones y culturas de la historia tienen alguna versión de la 'Regla de Oro'. En la antigua China, Confucio dijo: 'No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti mismo'. Es una de las ideas éticas más universales de la historia humana.

Las decisiones más difíciles

A veces nos enfrentamos a un Dilema. Esta es una situación en la que hay dos opciones, y ambas se sienten un poco bien y un poco mal. A los filósofos les encantan porque nos obligan a mirar nuestros propios valores.

Uno de los ejemplos más famosos es el Dilema del Tranvía. Pregunta si está bien lastimar a una persona para salvar a cinco. Parece un problema de matemáticas, pero en realidad es un problema del corazón. Nos pregunta si todas las vidas valen lo mismo, o si solo deberíamos contar los números.

Philippa Foot

La vida moral no consiste en seguir reglas, sino en desarrollar un sentido de lo que es importante.

Philippa Foot

Foot fue una filósofa moderna que inventó el 'Dilema del Tranvía'. Quería que la gente se diera cuenta de que la ética es complicada y a menudo implica elegir entre cosas que parecen igual de importantes.

Cuando te enfrentas a una elección difícil, estás practicando la Integridad. Esto significa ser la misma persona por dentro que la que muestras al mundo. Significa hacer lo correcto incluso cuando estás seguro de que nadie se va a enterar de lo que hiciste.

La ética no trata de ser perfecto. Trata de ser curioso. Trata de detenerse un segundo antes de actuar y preguntarse: "¿Qué tipo de mundo estoy construyendo con esta decisión?". Incluso si aún no tienes la respuesta, el solo hecho de hacerte la pregunta te convierte en un filósofo.

Algo para Pensar

Si pudieras crear una regla nueva que todas las personas del mundo tuvieran que seguir, ¿cuál sería?

No hay una respuesta correcta o incorrecta aquí. Piensa en qué haría que el mundo fuera un lugar mejor para vivir, y luego pregúntate si tu regla podría tener algún efecto secundario inesperado.

Preguntas sobre Filosofía

¿Es la ética lo mismo que la ley?
No exactamente. Las leyes son reglas creadas por los gobiernos que debes seguir, pero la ética son los principios personales que guían tu comportamiento. ¡A veces algo puede ser legal pero no muy ético, o ético pero no legal!
¿Cómo sé si estoy siendo ético?
Un buen comienzo es preguntarte si te sentirías cómodo contándole a todo el mundo tu decisión. Si sientes que necesitas ocultar lo que estás haciendo, a menudo es una señal de que deberías detenerte y pensar más profundamente.
¿Por qué la gente no se pone de acuerdo sobre lo que es correcto?
Porque las personas valoran cosas diferentes. Una persona puede valorar la 'libertad' por encima de todo, mientras que otra valora la 'seguridad' o la 'justicia'. La ética es la herramienta que usamos para hablar de estas diferencias e intentar entendernos.

Tu brújula interna

Pensar en la ética no significa que nunca cometerás un error. Solo significa que estás prestando atención. Cada vez que te detienes a preguntarte '¿Es esto lo correcto?', te unes a una conversación que ha durado miles de años. Sigue preguntando, sigue asombrándote y sigue construyendo el carácter con el que quieres vivir.