¿Alguna vez has sentido una extraña tormenta de mariposas revoloteando en tu barriga justo antes de un examen importante o de actuar en un escenario?
Esta sensación tiene un nombre que los humanos han estado estudiando durante miles de años: ansiedad. Aunque puede sentirse como un peso enorme, en realidad es una parte compleja de nuestra evolución diseñada para mantenernos a salvo en un mundo incierto.
Imagina que estás al borde de un bosque profundo y antiguo. Los árboles son altos y el aire está en calma, pero tienes la sensación de que algo podría estar acechando entre las sombras. Tu corazón empieza a latir un poco más rápido y tu respiración se vuelve agitada.
Esto no es un error de tu cuerpo. En realidad, es tu cerebro haciendo exactamente aquello para lo que fue diseñado hace millones de años.
Imagina a un pequeño guardián sentado a las puertas de un castillo de piedra. Cada vez que oye chasquear una rama, toca una trompeta dorada gigante. No intenta ser molesto: solo quiere asegurarse de que todos dentro del castillo estén listos para una visita. Ese guardián es tu amígdala.
El guardián antiguo de tu cerebro
Mucho antes de que tuviéramos escuelas, videojuegos o supermercados, los humanos vivían en un mundo lleno de peligros físicos reales. Para sobrevivir, nuestros antepasados necesitaban un sistema de alarma muy rápido. Este sistema se centra en una parte diminuta del cerebro, con forma de almendra, llamada amígdala.
Cuando la amígdala detecta una amenaza, envía una señal al resto del cuerpo para prepararse para la acción. Esto se conoce a menudo como la respuesta de lucha o huida. Inunda tu sistema con una sustancia química llamada adrenalina, que hace que tus músculos se fortalezcan y tu corazón se acelere.
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La mente es su propio lugar, y en sí misma puede hacer un cielo del infierno, un infierno del cielo.
En el pasado remoto, esta respuesta salvaba vidas. Si un tigre se escondía entre la hierba alta, la ansiedad era la sirena interna que te decía que corrieras. Hoy en día, normalmente no nos enfrentamos a tigres, pero nuestros cerebros siguen usando esa misma alarma antigua para los estreses modernos.
Finn says:
"O sea, ¿que mi cerebro es básicamente un detector de humos que se activa incluso cuando solo estoy haciendo una tostada? ¡Eso explica mucho, pero sigue siendo muy ruidoso!"
¿Por qué se siente como una niebla pesada?
Si se supone que la ansiedad es una alarma útil, ¿por qué se siente tan incómoda? La palabra ansiedad viene de una antigua palabra latina, angere, que significa sofocar o estrangular. Esto describe la sensación física de opresión o restricción que sentimos cuando nos preocupamos.
A diferencia del miedo, que suele ser por algo que está ocurriendo ahora mismo, la ansiedad trata sobre el futuro. Es una emoción en tiempo futuro que se enfoca en escenarios de "¿y si...? ". Esto puede sentirse como caminar a través de una niebla espesa donde no puedes ver el camino que tienes por delante.
¿Sabías que los humanos no somos los únicos que sentimos ansiedad? Los científicos han descubierto que casi todos los animales con cerebros complejos, desde perros hasta pulpos, tienen sistemas que les ayudan a preocuparse por peligros potenciales. ¡Es una herramienta de supervivencia evolutiva utilizada en todo el reino animal!
Como no podemos ver el futuro, nuestros cerebros a veces intentan rellenar los huecos con suposiciones aterradoras. Este es un proceso llamado imaginación, y aunque es genial para escribir historias, puede ser complicado cuando se trata de nuestros sentimientos.
El vértigo de la libertad
En el siglo XIX, un filósofo llamado Søren Kierkegaard vivía en la concurrida ciudad de Copenhague. Pasó mucho tiempo pensando en por qué los humanos sentimos tanta presión. Se le ocurrió una idea famosa: la ansiedad es el "vértigo de la libertad".
Imagina que estás en la cima de una montaña muy alta. No solo tienes miedo de caer: también eres consciente de que podrías saltar, o podrías bajar, o podrías quedarte quieto. Kierkegaard argumentaba que tener tantas opciones nos hace sentir un poco mareados.
Mira says:
"Me gusta la idea de que la ansiedad es el 'vértigo de la libertad'. Significa que cuando me preocupa una elección, es solo porque tengo el poder de elegir en primer lugar."
Este mareo es en realidad una señal de que tienes poder. Te sientes ansioso porque te importa lo que pase después y porque te das cuenta de que tus decisiones importan. Es el precio que pagamos por ser capaces de pensar en el futuro.
La ansiedad es un sistema de advertencia que nos dice que algo va mal y que debemos solucionarlo de inmediato.
La ansiedad es una señal de libertad. Nos muestra que tenemos opciones y que nos importa nuestro futuro.
La red de seguridad: Donald Winnicott
Durante la Segunda Guerra Mundial, un médico llamado Donald Winnicott trabajó con muchos niños que tuvieron que dejar sus hogares para estar a salvo. Notó que los niños se sentían mejor cuando tenían lo que él llamó un ambiente de sostén. Esto no era solo un abrazo físico, sino la sensación de que alguien estable contenía sus grandes emociones.
Él creía que no necesitamos que la ansiedad desaparezca instantáneamente. En cambio, necesitamos sentirnos lo suficientemente seguros para experimentarla. Winnicott enseñó que ser "suficientemente bueno" es mejor que ser perfecto, tanto para los padres como para los niños.
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La capacidad de estar solo es la capacidad de amar. Puede parecerte paradójico, pero no lo es.
Cuando nos sentimos ansiosos, podemos imaginarnos en ese ambiente de sostén. Es un espacio donde podemos decir: "Me siento muy preocupado ahora mismo, y eso está bien". Al reconocer el sentimiento, le damos un lugar donde sentarse en vez de dejar que corra descontrolado.
La próxima vez que sientas que empieza una 'tormenta de preocupaciones', prueba la técnica 5-4-3-2-1. Busca 5 cosas que puedas ver, 4 cosas que puedas tocar, 3 cosas que puedas oír, 2 cosas que puedas oler y 1 cosa que puedas saborear. Esto saca a tu cerebro de la niebla del '¿Y si...?' y lo trae de vuelta a la habitación real donde estás a salvo.
A través de los tiempos
Nuestra forma de pensar sobre la preocupación ha cambiado a medida que el mundo ha cambiado. Veamos cómo viajó esta idea a través del tiempo.
Una historia de la preocupación
El secreto estoico: Real vs. Imaginado
Los antiguos pensadores romanos, conocidos como los estoicos, tenían una forma muy práctica de ver la ansiedad. Se dieron cuenta de que los humanos a menudo sufrimos más por nuestros pensamientos sobre un problema que por el problema en sí.
Uno de estos pensadores, Séneca, a menudo les decía a sus amigos que se estaban preocupando por cosas que quizá nunca sucederían. Animaba a la gente a mirar de cerca sus miedos y preguntar: "¿Está pasando esto ahora mismo?".
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Sufrimos más a menudo en la imaginación que en la realidad.
Al centrarnos en el momento presente, a menudo podemos calmar el sistema de alarma. Esta es una habilidad llamada atención plena o enraizamiento. Consiste en alejar tu atención del "¿y si...?" del futuro y traerla de vuelta al "qué es" del ahora.
Finn says:
"A veces intento imaginar que mis preocupaciones son como nubes. Pueden ser grandes y oscuras, pero yo soy la montaña que se queda quieta mientras ellas pasan de largo. No hace que las nubes se vayan, pero me siento menos como si me estuvieran arrastrando con ellas."
Viviendo con tu vigilante interno
Piensa en tu ansiedad como un vigilante interno muy ruidoso y un poco confundido. Este vigilante quiere protegerte, pero a veces confunde a un gato amigable del vecindario con un monstruo gigante.
En lugar de intentar despedir al vigilante, podemos aprender a hablar con él. Podemos reconocer su advertencia pero también recordarle que estamos a salvo en este momento. Así es como construimos resiliencia, que es la capacidad de recuperarse incluso cuando las cosas se sienten difíciles.
Piensa en tus sentimientos como invitados que vienen a una fiesta en casa. La Felicidad puede ser el invitado ruidoso con globos, mientras que la Ansiedad es el invitado tranquilo que no deja de comprobar los cerrojos de las puertas. No tienes que echar a nadie: puedes dejar que todos se sienten juntos en el sofá.
Es posible que nunca vivamos en un mundo sin ninguna preocupación, y eso en realidad está bien. Un poco de ansiedad puede ayudarnos a prepararnos para un gran partido o a estudiar para un examen. El objetivo no es no tener miedo, sino ser lo suficientemente valientes para sostener nuestros miedos mientras seguimos avanzando.
Algo para Pensar
Si tu ansiedad tuviera voz, ¿de qué intentaría protegerte hoy?
No hay respuestas correctas o incorrectas. A veces, simplemente escuchar lo que dice el 'vigilante' puede ayudar a que el sentimiento se vuelva un poco más pequeño.
Preguntas sobre Psicología
¿Es la ansiedad una emoción 'mala'?
¿Por qué me duele el estómago cuando estoy preocupado?
¿Dejaré alguna vez de sentir ansiedad?
Sosteniendo la niebla
La ansiedad puede sentirse como un misterio, pero como hemos visto, es una experiencia muy humana con una larga historia. Ya sea la antigua amígdala protegiéndote o el 'vértigo' de tomar una decisión, estos sentimientos son parte de tu historia. Al aprender a dar espacio a nuestras preocupaciones, nos convertimos en el suelo firme sobre el que descansa la niebla.