¿Alguna vez has notado que, una vez que decides que te gusta un tipo de calzado, de repente lo ves por todas partes?

Parece magia, como si el mundo se hubiera llenado de pronto con tus zapatillas favoritas. Pero lo que realmente estás experimentando es un truco de la mente llamado sesgo de confirmación, una parte muy arraigada de la psicología humana que cambia nuestra forma de ver la realidad.

Imagina que llevas puestas unas gafas con cristales amarillos brillantes. Cuando miras una pared blanca, se ve amarilla. Cuando miras el cielo azul, se ve verde.

Es posible que olvides por completo que llevas las gafas puestas. Podrías empezar a creer que el mundo es naturalmente amarillo y verde: y tendrías muchísimas "pruebas" cada vez que miraras a tu alrededor.

Imagina esto
Un niño mirando a los gatos a través de una lente de color.

Imagina que has decidido que el gato de tu vecino es 'malo'. Cada vez que el gato bufa, piensas: '¡Lo ves! ¡Lo sabía!'. Pero ignoras por completo las diez veces que el gato ronroneó o durmió plácidamente. Solo estás coleccionando los momentos 'malos' para tu archivo mental.

Nuestros cerebros hacen algo muy parecido con nuestros pensamientos. Una vez que tenemos una creencia sobre algo, nuestro cerebro empieza a actuar como un filtro.

Deja pasar toda la información que dice "¡Tienes razón!", mientras bloquea silenciosamente la información que dice "Espera, podrías estar equivocado". Esto no es porque el cerebro sea malo o perezoso: es porque intenta ser útil y rápido.

El científico en la habitación fría

Hace mucho tiempo, en el año 1620, un hombre llamado Francis Bacon estaba sentado en su estudio en Londres. Era un pensador obsesionado con la forma en que los seres humanos aprenden.

Notó que cuando las personas se forman una opinión, de repente se vuelven muy buenas encontrando ejemplos que la apoyen. Y lo que es más extraño aún, se vuelven muy hábiles ignorando o inventando excusas para las cosas que demuestran que están equivocadas.

Francis Bacon

El entendimiento humano, una vez que ha adoptado una opinión... lo atrae todo para apoyarla y coincidir con ella.

Francis Bacon

Bacon escribió esto en 1620 en su libro Novum Organum. Advertía a los futuros científicos de que sus propias mentes eran los mayores obstáculos para encontrar la verdad.

Bacon se dio cuenta de que nuestras mentes no son como espejos limpios que reflejan el mundo exactamente como es. En cambio, pensaba que la mente humana era como un espejo irregular que mezcla su propia naturaleza con las cosas que ve.

Este fue un gran descubrimiento para el método científico. Significaba que si queremos encontrar la verdad, no podemos limitarnos a confiar en nuestras primeras impresiones o en nuestras ideas favoritas.

Mira

Mira says:

"Es como si nuestro cerebro estuviera haciendo un álbum de recortes del mundo, pero solo pegamos las fotos que ya nos gustan."

¿Por qué el cerebro tiene favoritos?

Para entender por qué ocurre esto, tenemos que observar cómo maneja la información nuestro cerebro. Cada segundo, tus ojos, oídos y piel envían millones de pequeños mensajes a tu cabeza.

Si tu cerebro intentara prestar atención a cada uno de esos mensajes, se abrumaría y colapsaría. Para sobrevivir, utiliza heurísticos, que son atajos mentales que le ayudan a tomar decisiones rápidamente.

¿Sabías que...?
Una ilustración de un cerebro con una batería.

El cerebro utiliza aproximadamente el 20 por ciento de la energía de tu cuerpo. Como es un órgano que consume tanta energía, intenta ahorrarla mediante atajos. Aferrarse a las viejas creencias es como quedarse en una carretera bien pavimentada en lugar de abrirse camino a través de una selva nueva.

Uno de estos atajos es quedarse con lo que ya sabemos. Cambiar una creencia es un trabajo duro para el cerebro: consume mucha energía y puede resultar incómodo.

Sin embargo, descubrir que tenemos razón se siente genial. Nuestros cerebros liberan una sustancia química llamada dopamina cuando encontramos información que coincide con nosotros: es como un pequeño "choca esos cinco" interno por haber acertado.

El misterio de las cuatro cartas

Durante cientos de años, la gente habló de esta idea de la "mente pegajosa", pero no fue hasta la década de 1960 cuando un psicólogo llamado Peter Wason le dio un nombre. Lo llamó oficialmente sesgo de confirmación.

Quería ver si la gente buscaría la verdad, o si simplemente buscaría el "sí". Inventó un juego famoso con cuatro cartas para poner a prueba cómo piensa la gente.

Inténtalo
Niños examinando diferentes alimentos.

Juega al 'Juego de la Prueba Contraria'. Elige algo que creas que es verdad: como 'La pizza es la mejor comida'. Ahora, dedica cinco minutos a buscar todas las razones por las que alguien podría pensar que la pizza NO es la mejor comida. ¿Puedes encontrar tres buenas razones?

Wason demostró que la mayoría de las personas son muy buenas buscando cosas que confirman su regla. Sin embargo, casi nunca buscan cosas que podrían romper su regla.

Descubrió que estamos construidos naturalmente para ser "Buscadores del Sí". Queremos que el mundo nos diga que somos listos y que nuestras suposiciones son correctas.

Francis Bacon

Es el error peculiar y perpetuo del entendimiento humano el sentirse más conmovido y excitado por las afirmaciones que por las negaciones.

Francis Bacon

Bacon notó que los humanos sienten una emoción mucho mayor al decir '¡Sí, eso encaja!' que al decir 'No, eso no cuadra'.

Finn

Finn says:

"Si mi cerebro intenta ahorrar energía tomando atajos, ¿significa eso que técnicamente estoy pensando en 'modo de bajo consumo'?"

Viendo el mundo a través de la historia

El sesgo de confirmación ha dado forma a la historia de la humanidad durante miles de años. Ha afectado a la forma en que los generales planeaban las batallas y a la forma en que los médicos trataban a los pacientes.

En la antigüedad, si un líder creía que las estrellas predecían una victoria, se fijaría en cada señal de suerte e ignoraría cada advertencia. Esto a menudo llevaba a grandes sorpresas en el campo de batalla cuando las cosas no salían como se planeaban.

A través de los tiempos

400 a.C.
Tucídides observa que la gente usa la 'esperanza descuidada' para creer lo que quiere y la 'razón arbitraria' para ignorar lo que no le gusta.
1620
Francis Bacon escribe sobre cómo el entendimiento humano es como un 'espejo falso' que distorsiona la verdad para adaptarla a sus propias ideas.
1890
William James, el padre de la psicología estadounidense, señala que solo nos fijamos en las cosas que son 'interesantes' para nuestros hábitos existentes.
1960
Peter Wason realiza los primeros experimentos formales sobre el 'sesgo de confirmación', demostrando que los humanos somos naturalmente 'Buscadores del Sí'.
Hoy
Los algoritmos de Internet aprovechan nuestro sesgo para mostrarnos contenidos con los que saben que estaremos de acuerdo, creando enormes cámaras de eco digitales.

Incluso cuando intentamos ser muy cuidadosos, nuestras expectativas actúan como un imán. Atraen las ideas similares hacia nosotros y alejan las ideas diferentes.

Piensa en un cartógrafo del siglo XVI. Si creía que había un monstruo gigante en medio del océano, podría interpretar una nube con forma extraña o un tronco flotando como una "prueba" de ese monstruo.

El eco digital

Hoy en día, el sesgo de confirmación es aún más poderoso debido a la tecnología que utilizamos. Cuando ves vídeos en Internet o buscas cosas, el ordenador utiliza un algoritmo para aprender qué te gusta.

Si te gustan los vídeos de gatos, el ordenador te muestra más gatos. Esto crea algo llamado cámara de eco, donde solo escuchas tus propias opiniones reflejadas.

Dos lados
La comodidad del 'Sí'

Creer que tienes razón te hace sentir seguro, a salvo y feliz. Te ayuda a tomar decisiones rápidas sin preocuparte demasiado.

El poder del 'Quizá'

Estar dispuesto a equivocarte te hace más inteligente y abierto de mente. Te ayuda a entender a los demás y a ver el mundo con más claridad.

En una cámara de eco, nuestro sesgo de confirmación se vuelve muy fuerte. Como solo vemos cosas con las que ya estamos de acuerdo, empezamos a pensar que todo el mundo está de acuerdo con nosotros, y que cualquiera que no lo esté debe de estar muy confundido.

Esto hace que sea más difícil hablar con personas que tienen ideas diferentes. Hace que el mundo parezca más pequeño y más dividido de lo que es en realidad.

Convertirse en un detective de la verdad

Entonces, si todos llevamos puestas estas "gafas amarillas", ¿estamos condenados a ver el mundo así para siempre? No del todo.

Aunque no podemos desactivar por completo el sesgo de confirmación, podemos aprender a detectarlo. La mejor manera de hacerlo es actuar como un escéptico, que es alguien que hace preguntas en lugar de limitarse a aceptar las cosas.

Mira

Mira says:

"Quizá deberíamos intentar coleccionar 'Noes' como si fueran cartas coleccionables raras. Cada uno nos muestra algo que no habíamos visto antes."

En lugar de preguntar: "¿Qué demuestra que tengo razón?", un detective de la verdad pregunta: "¿Cómo sería la situación si yo estuviera equivocado?".

Esto se llama buscar la falsación. Es el arma secreta de los grandes científicos y pensadores. No se limitan a buscar el "Sí", sino que cazan activamente el "No".

Tucídides

La mayoría de la gente no quiere realmente la verdad. Quieren una versión de la verdad que los haga sentir mejor.

Tucídides

Tucídides fue un antiguo historiador griego que vivió hace 2.400 años. Observó cómo la gente en la política y la guerra ignoraba las malas noticias solo porque no querían que fueran ciertas.

La alegría de equivocarse

Puede sonar extraño, pero hay una clase especial de asombro al descubrir que estabas equivocado en algo. Significa que tu mundo se acaba de hacer más grande.

Cuando nos damos cuenta de que nuestro sesgo nos ocultaba algo, es como si se abriera una cortina. Vemos un nuevo color, una nueva perspectiva o una nueva forma de resolver un problema.

¿Sabías que...?
Una ilustración de un escudo protegiendo una idea.

Existe algo llamado el 'Efecto Contraproducente'. A veces, cuando a las personas se les muestran pruebas de que están equivocadas, ¡en realidad creen en su idea original con más fuerza todavía! Su cerebro trata la nueva evidencia como un ataque y se pone en modo defensa.

Ser curioso suele ser más emocionante que tener razón. Una persona que siempre tiene razón no tiene a dónde ir, pero una persona que es curiosa siempre está de aventura.

La próxima vez que estés absolutamente seguro de algo, tómate un segundo para reflexionar. Busca la pieza del rompecabezas que no encaja: podría ser la parte más interesante de toda la imagen.

Algo para Pensar

Si pudieras no volver a equivocarte nunca más, ¿querrías que fuera así?

Piensa en cómo se siente tener razón frente a cómo se siente descubrir algo totalmente nuevo. No hay una respuesta correcta, pero es algo interesante sobre lo que reflexionar.

Preguntas sobre Psicología

¿Es malo el sesgo de confirmación?
¡No necesariamente! Es una herramienta que nuestro cerebro utiliza para procesar la información rápidamente y evitar que nos sintamos abrumados. Sin embargo, se convierte en un problema cuando nos impide ver la verdad o ser amables con los demás.
¿Podré librarme alguna vez de mis sesgos?
No puedes borrarlos por completo porque forman parte de cómo está construido el cerebro humano. El objetivo no es ser perfecto, sino ser consciente del 'filtro' para poder decidir cuándo quitarte las gafas y mirar más de cerca.
¿Los científicos también tienen sesgo de confirmación?
¡Sí, incluso los científicos más listos del mundo lo tienen! Por eso utilizan reglas muy estrictas y piden a otros científicos que revisen su trabajo: saben que no siempre pueden confiar en sus propias primeras impresiones.

La aventura de lo desconocido

La próxima vez que estés seguro de tener todos los datos, recuerda a Francis Bacon y su espejo irregular. La realidad suele ser mucho más grande y colorida que la versión que tenemos en la cabeza. Mantener la curiosidad es la mejor manera de mantener limpio el espejo y continuar la aventura.