¿Alguna vez has sentido una necesidad repentina, como un picor, de saber cómo funciona una tostadora o por qué la luna parece una rodaja de limón?
Esa sensación es la curiosidad, una fuerza poderosa que nos impulsa a explorar lo desconocido. No es solo un pasatiempo: es un fenómeno biológico que ha moldeado la historia humana durante miles de años.
Imagina que estás caminando por las calles estrechas y polvorientas de Florencia, Italia, en el año 1490. Pasas junto a un hombre de cabello largo y suelto y dedos manchados de pintura llamado Leonardo da Vinci.
Leonardo no solo está mirando el mundo: lo está interrogando. En su cuaderno tiene una lista de cosas que hacer hoy. No dice 'comprar leche' o 'limpiar el suelo'. En su lugar, dice: 'Describir la lengua del pájaro carpintero'.
Imagina abrir un cuaderno de hace 500 años. En una página, hay bocetos de máquinas voladoras. En la siguiente, un dibujo de cómo bombea sangre el corazón humano. La curiosidad de Leonardo no tenía límites: no le importaba si era 'arte' o 'ciencia', solo quería saber cómo funcionaba.
Leonardo quería saber cómo la lengua de un pájaro carpintero podía ser lo suficientemente larga como para enrollarse alrededor de su propio cerebro. Quería saber cómo se movía el agua en un arroyo y por qué el cielo era azul.
Este hombre vivió durante el Renacimiento, una época en la que la gente empezó a creer que hacer preguntas era lo más importante que una persona podía hacer. Para Leonardo, la curiosidad era un hambre que nunca se podía satisfacer.
Finn says:
"¿Espera, ¿y si Leonardo se hubiera quedado sin papel? ¿Habría empezado a dibujar en las paredes solo para sacar las ideas de su cabeza?"
La curiosidad a menudo se describe como un 'picor' porque en realidad se siente como una sensación física. Cuando no sabes algo, tu cerebro siente una pequeña tensión o incomodidad.
Cuando finalmente encuentras la respuesta, tu cerebro libera un químico llamado dopamina. Este es el mismo químico que te hace sentir feliz cuando comes tu aperitivo favorito o ganas un juego.
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No tengo ningún talento especial. Solo soy apasionadamente curioso.
Tu cerebro está hecho para amar el aprendizaje porque te ayuda a sobrevivir. Hace miles de años, los humanos que tenían curiosidad por lo que había más allá de la próxima colina eran los que encontraban comida nueva y lugares más seguros para dormir.
Hoy en día, no siempre necesitamos la curiosidad para encontrar comida, pero la usamos para construir naves espaciales y escribir poemas. Los científicos llaman a esto motivación intrínseca, lo que significa hacer algo porque el acto en sí mismo es la recompensa.
¡Los humanos no somos los únicos curiosos! Los científicos han descubierto que los pulpos son increíblemente curiosos. Si pones un objeto nuevo como un ladrillo de LEGO o un frasco en su tanque, pasarán horas tocándolo, probándolo con sus ventosas e intentando desmontarlo solo para ver qué es.
Los psicólogos creen que en realidad hay dos 'sabores' diferentes de curiosidad que sentimos en distintos momentos.
El primero es la curiosidad diversiva, que es esa sensación inquieta cuando estás aburrido. Es la razón por la que te desplazas por videos o buscas algo nuevo que hacer solo para mantenerte ocupado.
El segundo es la curiosidad epistémica, que es mucho más profunda. Este es el deseo enfocado y dirigido de comprender verdaderamente un concepto difícil, como cómo funciona la gravedad o por qué la gente se enoja.
Mira says:
"Creo que tengo mucha curiosidad diversiva cuando estoy aburrido en el coche, pero cuando leo sobre el espacio, se convierte en esa curiosidad epistémica profunda."
La curiosidad profunda es como un músculo: cuanto más lo usas, más fuerte se vuelve. Cada vez que aprendes un dato nuevo, tu cerebro crea una nueva conexión a través de un proceso llamado neuroplasticidad.
Estas conexiones hacen que sea más fácil para ti aprender aún más cosas más tarde. Es como si tu cerebro estuviera construyendo una telaraña gigante, y cada nueva información te da un lugar para colgar otra.
Muchos mitos antiguos advierten que la curiosidad es peligrosa. Sugieren que algunas cosas es mejor dejarlas sin saber, y que 'entrometerse' en los secretos puede llevar al desastre.
Los pensadores modernos argumentan que la curiosidad es nuestra mayor herramienta. Sin ella, no tendríamos medicina, electricidad, ni la capacidad de entender nuestra propia historia.
La curiosidad no siempre ha sido vista como algo bueno. Durante mucho tiempo, muchos líderes e incluso algunas religiones sospechaban de las personas que hacían demasiadas preguntas.
Les preocupaba que si la gente era demasiado curiosa, dejarían de seguir las reglas o descubrirían secretos que estaban 'destinados a permanecer ocultos'. En algunos cuentos antiguos, la curiosidad es lo que mete a los personajes en problemas, como Pandora abriendo su caja.
A Través de las Edades
Durante la Ilustración en el siglo XVIII, esto comenzó a cambiar de manera importante. Los pensadores comenzaron a argumentar que el método científico era la mejor herramienta que teníamos para entender el mundo.
El método científico es básicamente curiosidad con un plan: observas, haces una pregunta, adivinas una respuesta y la pones a prueba. En lugar de ser peligrosa, la curiosidad se convirtió en una virtud que ayudaba a los médicos a encontrar curas y a los ingenieros a construir motores.
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Tenemos un hambre mental que pide conocimiento de todo lo que nos rodea, y cuanto más ganamos, más crece nuestro deseo.
La curiosidad también es un puente que nos conecta con otras personas. Cuando sentimos curiosidad por cómo se siente alguien más, estamos practicando la empatía.
En lugar de simplemente decidir que alguien es 'malo' o 'raro', una persona curiosa pregunta: 'Me pregunto por qué actúa así'. Este tipo de curiosidad social nos ayuda a resolver discusiones y a forjar amistades más profundas.
Finn says:
"Si soy curioso para siempre, ¿significa que nunca me aburriré? Eso parece un trato bastante bueno."
Una de las partes más difíciles de ser curioso es lidiar con la incertidumbre. A veces, no hay una respuesta fácil a nuestras preguntas, y eso puede ser frustrante.
Sin embargo, ser capaz de quedarte con ese sentimiento de 'no lo sé' es una gran parte de ser un gran pensador. Los psicólogos llaman a esto 'tolerancia a la ambigüedad', y significa que estás bien con que el mundo sea un poco desordenado y misterioso.
Sal a un 'Paseo de la Maravilla'. Camina alrededor de tu cuadra o patio trasero y encuentra tres cosas que ves todos los días pero que en realidad no entiendes. ¿Por qué las hojas de ese árbol específico se están poniendo marrones? ¿Cómo se mantiene plano el pavimento? Una vez que encuentres tus tres cosas, ¡busca las respuestas o inventa primero tus propias teorías creativas!
Los grandes exploradores y científicos a menudo dependen de su intuición tanto como de sus libros. Ese es ese 'presentimiento' que te dice que hay algo interesante escondido justo fuera de la vista.
Si sigues ese sentimiento, podrías terminar en un lugar donde nadie más haya estado. La curiosidad es esa voz tranquila que dice: 'Espera, mira más de cerca eso', o 'Eso no parece del todo correcto'.
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La curiosidad es inocencia en acción: es un vagabundeo del alma.
Incluso hoy en día, la curiosidad nos lleva a lugares que nunca hemos tocado físicamente. Hemos enviado robots a otros planetas específicamente para que sean nuestros ojos y oídos.
Uno de los robots más famosos de Marte incluso se llama Curiosity (Curiosidad). Pasa sus días subiendo cráteres rojos polvorientos y perforando rocas, buscando señales de que la vida pudo haber existido allí hace miles de millones de años.
El Rover de Marte 'Curiosity' fue nombrado por una niña de 12 años llamada Clara Ma. Ella ganó un concurso al escribir un ensayo sobre cómo la curiosidad es una llama eterna que arde en la mente de todos y nos hace ser quienes somos.
No necesitas un robot de mil millones de dólares ni un cuaderno como el de Leonardo para ser un explorador. Todo lo que necesitas es la voluntad de mirar algo ordinario y encontrar el misterio dentro de él.
La próxima vez que sientas ese pequeño 'picor' en tu mente, no lo ignores. Ese es tu cerebro invitándote a ir a una aventura sin siquiera moverte de tu silla.
Algo para Pensar
¿Hay algo en el mundo que te alegra *no* saber todavía?
Piensa en algo que quieras descubrir por ti mismo más adelante en la vida. No hay una respuesta correcta: a veces el misterio es tan importante como el descubrimiento.
Preguntas sobre Psicología
¿Se puede tener demasiada curiosidad?
¿Por qué algunas personas parecen más curiosas que otras?
¿Cómo usan los científicos la curiosidad?
Sigue Preguntándote
La curiosidad es un viaje que nunca termina de verdad. Ya sea que mires una estrella a través de un telescopio o un insecto a través de una lupa, estás participando en una gran tradición humana. Sigue haciendo preguntas, sigue sintiéndote cómodo con no saber, y lo más importante, sigue mirando más de cerca.