¿Alguna vez has sentido un calor repentino en las mejillas cuando te da vergüenza, o una quietud pesada y silenciosa en el pecho durante una tarde de lluvia?
Estas experiencias son las emociones, las complejas señales que nuestro cuerpo y nuestra mente utilizan para comunicarse con nosotros. Durante siglos, los pensadores han intentado mapear este paisaje interior, pasando de las antiguas ideas sobre los fluidos corporales a la psicología moderna, que nos ayuda a entender que nuestros sentimientos no son solo "humores", sino partes esenciales de nuestra supervivencia y de nuestra identidad.
Imagina que estás en la cubierta de un barco de madera en 1872. El aire huele a sal y un hombre con barba llamado Charles Darwin está sentado en un camarote estrecho, rodeado de dibujos de perros, monos y rostros humanos.
Darwin era famoso por sus ideas sobre cómo cambian los animales con el tiempo, pero también estaba obsesionado con saber por qué hacemos muecas. Se dio cuenta de que un niño pequeño en Inglaterra y una persona en un país lejano arrugaban los ojos de la misma manera cuando lloraban.
Imagina a la perra de Darwin, Polly. Cuando estaba feliz, no decía 'estoy contenta'. Movía la cola y bajaba las orejas. Darwin se dio cuenta de que los animales usan su cuerpo para mostrar su mundo interior, tal como hacemos nosotros cuando sonreímos o fruncimos el ceño.
Comprendió que las emociones no eran simples accidentes. Eran herramientas. Eran la forma que tiene el cuerpo de contar una historia sin usar ni una sola palabra.
La inteligencia del sentir
Durante mucho tiempo, mucha gente pensó que ser "emocional" era lo contrario a ser "inteligente". Creían que la lógica era como un capitán firme y las emociones eran como una tormenta salvaje contra la que el capitán tenía que luchar.
Pero a medida que empezamos a estudiar la mente humana más de cerca, nos dimos cuenta de que los sentimientos en realidad tienen su propio tipo de inteligencia. Son como exploradores que se envían por delante del ejército para informar sobre lo que está pasando en el mundo.
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Las emociones no son solo 'sentimientos', sino que son una forma de pensamiento evaluativo.
Cuando sientes miedo, tu cerebro te está diciendo que prestes atención a un peligro potencial. Cuando sientes alegría, tu cerebro está destacando algo que es bueno para tu bienestar.
Sin estas señales, no sabríamos qué valoramos o quién nos importa. Las emociones son los datos que nuestro cerebro utiliza para tomar las decisiones más importantes de nuestra vida.
Finn says:
"A veces me enfado tanto que me tiemblan las manos y no sé qué hacer con toda esa energía. ¿Está bien sentirse como un volcán por un rato?"
El entorno de sostén
A mediados del siglo XX, un médico llamado Donald Winnicott pasó mucho tiempo observando cómo interactuaban los padres y los hijos. Notó que los bebés solían tener sentimientos muy "grandes" que no podían controlar.
Se le ocurrió una idea preciosa llamada el entorno de sostén. No se trata solo de cargar físicamente a un niño, aunque eso es parte de ello.
La próxima vez que tengas un sentimiento muy grande, intenta imaginarlo como un fenómeno meteorológico. ¿Es una tormenta eléctrica? ¿Una niebla densa? ¿Un día soleado con brisa? En lugar de intentar detener el 'clima', simplemente obsérvalo moverse por tu mente. ¿Se quedará la tormenta sin lluvia tarde o temprano?
Se trata de crear un espacio donde un niño se sienta lo suficientemente seguro como para tener sus sentimientos sin verse abrumado por ellos. Es la sensación de: "Estoy molesto en este momento, pero el mundo no se va a acabar".
Winnicott creía que cuando somos "sostenidos" de esta manera, aprendemos a sostenernos a nosotros mismos. Empezamos a entender que nuestros sentimientos son como las olas: pueden ser altas y dar miedo por un momento, pero siempre llegan a la orilla y se desvanecen.
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Es un placer estar oculto, pero un desastre no ser encontrado.
El juego de poner nombres
Una de las herramientas más poderosas de la psicología se llama etiquetado afectivo. Es una forma elegante de decir: "poner nombre a tus sentimientos".
Cuando le damos un nombre a un sentimiento, como "frustración" o "soledad", sucede algo interesante en nuestro cerebro. La parte del cerebro que siente la emoción, la amígdala, comienza a calmarse, y la parte que piensa, la corteza prefrontal, se despierta.
- Respira profundo y nota en qué parte de tu cuerpo sientes la sensación.
- Intenta encontrar la palabra más exacta para ese sentimiento.
- Dilo en voz alta: "Me siento decepcionado".
- Espera y observa si el sentimiento cambia de forma.
Mira says:
"Me he dado cuenta de que cuando le digo a mi mamá 'me siento excluida', el sentimiento no duele tanto. Es como si la palabra fuera una casita donde el sentimiento puede sentarse a descansar."
Nombrar un sentimiento no hace que desaparezca al instante, pero lo hace más manejable. Convierte a un monstruo aterrador en un invitado que ha venido de visita por un rato.
Ese punto medio tan revuelto
Es tentador dividir las emociones en "buenas" (como la felicidad) y "malas" (como el enfado). Pero los psicólogos de hoy sostienen que todas las emociones son útiles, incluso las que nos hacen sentir incómodos.
El enfado puede ser una señal de que algo es injusto. La tristeza puede ser una forma de mostrarnos a nosotros mismos y a los demás que hemos perdido algo importante y que necesitamos tiempo para sanar.
Las emociones son como caballos salvajes que deben ser controlados por nuestra razón y nuestra lógica, o nos meterán en problemas.
Las emociones son guías esenciales que nos dicen la verdad sobre nuestro mundo. Deberíamos escucharlas más que a nuestra lógica.
Si intentamos alejar los sentimientos "malos", a menudo terminamos perdiendo también los "buenos". Es como intentar silenciar los instrumentos más ruidosos de una orquesta: al final, te quedas con el silencio en lugar de la música.
Aprender a vivir con ese "punto medio tan revuelto" significa sentir curiosidad por cada sentimiento que aparece. En lugar de decir "no debería sentir esto", podemos intentar decir: "Qué interesante, ¿por qué estará este sentimiento aquí?".
Una historia de los sentimientos
¿Por qué nos escondemos?
A veces, nuestros sentimientos parecen demasiado grandes o peligrosos para mostrarlos. Aquí es donde entran los mecanismos de defensa. Estos son como escudos invisibles que nuestra mente usa para protegernos cuando no estamos listos para enfrentar un sentimiento.
- Negación: Fingir que un sentimiento no existe en absoluto.
- Proyección: Pensar que otra persona está enfadada contigo cuando, en realidad, tú eres quien está enfadado con ella.
- Desplazamiento: Pagarlas con tu juguete porque en realidad estás molesto con tu profesor.
Hay algunas expresiones faciales que son exactamente iguales para todas las personas de la Tierra, sin importar dónde vivan o qué idioma hablen. Estas emociones 'universales' incluyen la alegría, la tristeza, el miedo, el asco y el enfado.
Estos escudos son muy útiles cuando estamos en una crisis, pero si los mantenemos levantados todo el tiempo, empiezan a bloquear a las personas que quieren ayudarnos. Parte de crecer es aprender cuándo es seguro bajar el escudo.
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La expresión de la emoción es un movimiento heredado que alguna vez fue útil.
El misterio del "Yo"
Ni siquiera los científicos más inteligentes del mundo entienden por completo todo sobre las emociones. No sabemos exactamente por qué algunas personas sienten las cosas con más intensidad que otras, o por qué un recuerdo puede activar un sentimiento años después.
Esta incertidumbre no es algo malo. Significa que tú eres el mayor experto del mundo en tu propio mundo interior. Nadie más puede saber exactamente qué se siente al ser tú.
Finn says:
"Todavía no entiendo muy bien por qué puedo sentirme feliz y triste al mismo tiempo, como en el último día de clases. Es confuso, pero supongo que también es genial."
Tus emociones son parte de tu experiencia subjetiva. Son los colores únicos que usas para pintar tu vida. Incluso cuando son confusas, son tuyas.
Los humanos no somos los únicos con emociones complejas. ¡Los científicos han descubierto que los elefantes parecen guardar luto por sus familiares, y las ratas emiten sonidos de 'risa' (demasiado agudos para que los humanos los oigan) cuando les hacen cosquillas o juegan!
Al final del día, las emociones son simplemente una parte de estar vivo. Son el precio que pagamos por preocuparnos por las cosas y la recompensa que obtenemos por conectar con los demás.
Algo para Pensar
Si tus emociones pudieran hablar con voz humana, ¿cuál tendría más cosas que decirte hoy?
No hay una emoción 'correcta' o 'incorrecta' que elegir. A veces, los sentimientos más silenciosos tienen las historias más interesantes que contar.
Preguntas sobre Psicología
¿Es malo sentirse enfadado?
¿Por qué lloro cuando estoy feliz?
¿Cuánto duran las emociones?
El cielo siempre cambiante
Tus emociones no son un problema que deba resolverse, sino un mundo por explorar. Al igual que el clima, cambiarán, y al igual que el clima, todas son parte de la belleza natural de estar vivo. Sigue observando, sigue nombrando y sigue sintiendo curiosidad por tu propio, grande y hermoso mundo interior.