Si tuvieras que construir a un ser humano desde cero, ¿qué ingredientes usarías?
Hace miles de años, el pueblo maya vivía en las densas selvas de Mesoamérica. Observaban las montañas, al jaguar y al maíz que crecía en sus campos, y veían un mundo lleno de significado y misterio. Sus historias, conocidas como mitología, no eran solo para entretener: eran una forma de entender cómo funciona el universo.
Imagina caminar por una selva donde los árboles son tan altos que parecen sostener el cielo. En la tierra de los mayas, que abarca partes de lo que hoy es México, Guatemala y Belice, esto no era solo una sensación. Era una realidad. El mundo era un lugar vivo que respiraba, donde cada piedra y cada arroyo tenían un espíritu.
Imagina que estás en un claro de la selva por la noche. El aire está cargado con el sonido de las cigarras y el olor de la tierra húmeda. En lo alto, la Vía Láctea parece un camino blanco gigante que cruza el cielo. Los mayas llamaban a esto el 'Wakah Chan', el camino hacia el mundo de los espíritus.
En el corazón del pensamiento maya se encuentra un libro llamado el Popol Vuh. Este título significa "El Libro del Consejo" o "El Libro de la Comunidad". Es una de las piezas literarias más importantes de la historia de la humanidad. Cuenta la historia de cómo se creó el mundo, las aventuras de dos gemelos muy astutos y el origen de los primeros seres humanos.
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El Popol Vuh no es un libro del pasado, sino un libro del presente y del futuro del pueblo maya.
Los tres intentos de la creación
Según el Popol Vuh, los dioses intentaron crear a los humanos tres veces. Querían seres que pudieran hablar, llevar la cuenta de los días y agradecer a sus creadores. Primero, los dioses crearon a los animales, pero los animales solo podían graznar y rugir. No tenían las palabras para decir "gracias" o "te veo".
Luego, los dioses intentaron hacer personas de lodo. Esto fue un fracaso porque la gente de lodo era blanda y no podía moverse bien. Se deshacían con la lluvia y no tenían mente. Entonces, los dioses intentaron hacer personas de madera. Estas personas de madera podían caminar y hablar, pero no tenían alma ni recuerdos de quiénes los habían creado.
Finn says:
"Si los dioses probaron con lodo y madera antes de llegar al maíz, ¿significa que estaban aprendiendo mientras lo hacían? Me gusta la idea de que incluso los creadores tengan que practicar para que las cosas salgan bien."
Finalmente, los dioses encontraron el ingrediente perfecto: maíz amarillo y blanco. Con este maíz, formaron a los primeros cuatro seres humanos. Estas personas eran sabias, podían verlo todo en el mundo y entendían los misterios de los dioses. Esta historia nos muestra cuánto valoraban los mayas la tierra, porque creían literalmente que sus cuerpos estaban hechos del alimento que cultivaban.
¡Los mayas eran genios de las matemáticas! Fueron una de las primeras culturas del mundo en usar el número cero. Usaban un sistema de puntos y barras para contar, y sus cálculos eran tan precisos que podían seguir el movimiento de Venus a lo largo de cientos de años.
Los Gemelos Héroes y el juego de la vida
La parte más famosa de la mitología maya trata sobre dos hermanos llamados Hunahpú e Xbalanqué. Ellos son los Gemelos Héroes. Eran excelentes jugadores de pelota que pasaban sus días jugando con una pesada pelota de caucho. El ruido de su juego molestaba a los Señores de Xibalbá, que era el oscuro y temible inframundo maya.
Xibalbá era un lugar de terror literal, lleno de demonios reales y trampas físicas que los Gemelos Héroes tuvieron que derrotar para salvar a la humanidad.
Xibalbá representa los desafíos 'internos' que todos enfrentamos: nuestros miedos, nuestro egoísmo y las partes de nosotros mismos que debemos 'vencer' para crecer.
Los Señores de Xibalbá eran poderosos y crueles. Desafiaron a los gemelos a bajar al inframundo para jugar un partido. Pero los gemelos no solo eran fuertes: eran muy astutos. Sabían que los Señores intentarían acabar con ellos usando trampas como la Casa del Frío o la Casa de los Jaguares.
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Para los mayas, el mundo era un escenario donde el drama de los dioses se representaba cada día.
Usando su ingenio, los gemelos sobrevivieron a cada prueba. Incluso murieron y volvieron a la vida, disfrazados de humildes viajeros que podían hacer trucos de magia asombrosos. Cuando los Señores de Xibalbá pidieron participar en la magia, los gemelos los engañaron para que se quedaran en el mundo de los muertos para siempre. Esta historia demuestra que, en el mundo maya, ser inteligente y resistente era tan importante como ser fuerte.
Mira says:
"Los Gemelos Héroes no solo lucharon contra los Señores de la Muerte con armas: usaron magia y acertijos. Me hace pensar que la mejor manera de manejar una situación 'aterradora' es mantener el cerebro activo y curioso."
El tiempo como un círculo
Para los mayas, el tiempo no se movía en una línea recta desde "había una vez" hasta "el fin". En cambio, creían que el tiempo era una serie de ciclos que se repetían. Así como el sol sale y se pone, y el maíz se siembra y se cosecha, creían que el universo mismo atraviesa periodos de nacimiento y renacimiento.
El viaje de las ideas mayas
Este ciclo es la razón por la que los mayas fueron astrónomos tan increíbles. Construyeron enormes templos de piedra que se alineaban perfectamente con las estrellas y los planetas. Al observar el cielo, podían predecir cuándo llegarían las lluvias y cuándo cambiarían las estaciones. Veían el cielo como un mapa gigante de las actividades de los dioses.
El Árbol del Mundo y los cielos
Los mayas creían que el universo tenía tres niveles: los cielos arriba, la tierra en medio y el inframundo abajo. Estos tres mundos estaban conectados por un árbol gigante llamado la Ceiba, o el Árbol del Mundo. Sus raíces llegaban a lo profundo de las aguas del inframundo, mientras que sus ramas sostenían el cielo.
La próxima vez que llueva, no lo veas solo como el clima. Imagina que Chaac, el dios de la lluvia, está trabajando en su jardín. Los mayas creían que la lluvia era un regalo de la tierra y de los dioses. Si fueras un dios de la naturaleza, ¿qué parte del mundo cuidarías? ¿El viento? ¿Las abejas? ¿Las montañas?
Los dioses vivían en todos estos niveles. Estaba Itzamná, el sabio creador anciano que inventó la escritura y los libros. Estaba Ix Chel, la diosa de la luna y el tejido, que cuidaba de las madres y de la curación. Y estaba Chaac, el dios de la lluvia, que golpeaba las nubes con un hacha de rayo para hacer que lloviera.
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No somos mitos del pasado, ni ruinas en la selva, ni zoológicos. Somos personas y queremos ser respetadas.
Por qué estas historias importan hoy
Podrías pensar que estas historias son solo historia antigua, pero siguen muy vivas. Millones de mayas viven en Centroamérica hoy en día. Todavía hablan lenguas mayas y muchos siguen las tradiciones de sus antepasados. Quizás ya no vivan en ciudades de piedra, pero el respeto por la naturaleza y el ciclo de las estaciones permanece.
Finn says:
"Si el tiempo es un círculo como decían los mayas, entonces todo lo que hacemos ahora es parte de un patrón que ya ocurrió y volverá a ocurrir. Eso hace que cada día se sienta realmente importante."
Cuando estudiamos la mitología maya, estamos conociendo una forma de estar en el mundo que celebra la conexión. Estamos conectados con las plantas que comemos, las estrellas que vemos y las historias de quienes vinieron antes que nosotros. Es un mundo donde incluso el inframundo más aterrador se puede enfrentar con un poco de ingenio y una pesada pelota de caucho.
El juego de pelota maya, llamado Pitz, se jugaba con una pelota de caucho sólido que podía pesar hasta 4 kilos. Los jugadores solo podían usar sus caderas, muslos y la parte superior de los brazos para mantener la pelota en el aire. Era un deporte, un ritual religioso y una forma de resolver disputas entre ciudades.
Aprender sobre los mayas nos recuerda que hay más de una forma de ver el mundo. Mientras nosotros usamos microscopios y computadoras para entender la vida, los mayas usaban las estrellas y las estaciones. Ambas formas nos muestran que el mundo es un lugar maravilloso, lleno de secretos esperando ser descubiertos por cualquiera que se detenga a mirar de cerca.
Algo para Pensar
Si hoy estuvieras escribiendo una historia sobre cómo se hicieron los humanos, ¿qué ingrediente elegirías?
Los mayas eligieron el maíz porque era su fuente de vida. Piensa en qué conecta a todos los humanos hoy. ¿Es algo de la naturaleza, algo que hemos construido o algo que sentimos? No hay respuestas incorrectas.
Preguntas sobre Religión
¿Son reales los dioses mayas?
¿Qué les pasó a los mayas?
¿Por qué es tan importante el Popol Vuh?
Un mundo que respira
La mitología maya nos invita a mirar el mundo como si fuera un rompecabezas gigante e interconectado. Cada planta, cada estrella y cada persona es una pieza de la historia. Ya sea que estés comiendo una tortilla de maíz o mirando el cielo nocturno, estás tocando un mundo que los mayas exploraron con asombro y sabiduría hace mucho tiempo.